José Adán Silva [email protected]
Rotondas, parques, plazas públicas, avenidas… Managua entera es el escenario de cualquier protesta pública que aunque surge allá, estalla aquí
Los morteros explotan en la Avenida Universitaria; las pintas de los maestros y las consignas de los médicos se escuchan en la avenida que circunda el edificio de la Asamblea Nacional. Las pancartas de los desmovilizados, junto con sus ropas y sus hijos, se exhiben en el Parque Luis Alfonso Velásquez. Las desgracias de los ex trabajadores bananeros, junto con sus excrementos y sus fogones, se hospedan en el monumento ahora apestoso del busto a Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, mientras que las bocinas, gritos, llantas quemadas y groserías del sector transporte se extiende por cualquier calle de la capital.
El arquitecto Mario Barahona, director de la oficina de Planificación y Estrategia de la Alcaldía de Managua, explica el fenómeno: “La gente que ocupa los parques y plazas públicas para protestar no es el problema, es el efecto de un problema urbano. El problema es que esta es una ciudad que ha crecido de manera tan desordenada después del terremoto de 1972, que ahora existen pocos espacios públicos abiertos, y los que tiene, no son idóneos para manifestaciones masivas, salvo la Plaza Juan Pablo II, que por su ubicación periférica en el Norte de Managua, no es atractiva para los que quieren presionar a las autoridades centrales con sus demandas sociales”.
DE PLAZA A JARDÍN
El experto en urbanismo dice que la ciudad perdió el último espacio público que tenía: la Plaza de la República. “Ahora es un jardín exterior de la Casa Presidencial, muy bonito jardín con una fuente luminosa que ya no es plaza”, explica.
Observa, y advierte, que Managua seguirá viendo este tipo de protestas en los próximos años, debido a que en el nuevo orden del crecimiento urbano, no se advierte la creación de un espacio cívico.
“El nuevo centro comercial de Managua, que es la Carretera Masaya, no tiene plaza donde la gente pueda manifestarse, ahora ahí lo que hay son rotondas; las rotondas son ahora los puntos de encuentros masivos, para protestar, para hacer propaganda política, publicidad comercial, para distraerse… pero esos no son lugares para manifestarse, son lugares de alto riesgo, para circulación vehicular”, señala.
SIETE HECTÁREAS PERDIDAS
“No es que quiera justificar la toma de lugares públicos abiertos, pero la ausencia de esos lugares de manifestaciones donde la gente pueda ejercer su derecho constitucional a protestar, la obliga a tomarse los pocos lugares públicos que existen, y así vemos por ejemplo que ya nadie visita el Parque Luis Alfonso Velásquez Flores, porque aparte de los indigentes y vagos, siempre está tomada por personas que reclaman x derechos o demandas sociales”, observa el experto.
Dice Barahona que el Luis Alfonso era el mejor parque de Nicaragua: “Siete hectáreas bien diseñadas para recibir a la gente y recrearla, muy animado, muy concurrido, pero con el tiempo de dejó caer su mantenimiento por la falta de presupuesto, y eso es un problema que enfrenta la Alcaldía de Managua, no tiene el presupuesto suficiente para darle mantenimiento a todos los parques”, justifica.
OLA DE PROTESTAS EN MANAGUA
Dos grupos de cerca de 7,600 personas, supuestos ex bananeros afectados por el pesticida Nemagón, protestan en los alrededores de la Asamblea Nacional. Unos ocupan el sector del Monumento a Pedro Joaquín Chamorro, y otro el costado sur del Parque Luis Alfonso Velásquez.
Otros dos grupos, uno de la ex Resistencia Nicaragüense y otro del otrora Ejército Popular Sandinista, también reclaman en espacios públicos; un combinado de ellos se asentó en el Parque Miguel Ángel Asturias y el otro en las fuentes del Parque Luis Alfonso que se emplazan frente a la Asamblea Nacional.
La semana pasada un grupo de ex guerrilleros de la Acción Revolucionaria Democrática (ARDE), grupo armado que dirigió el legendario comandante Cero, Edén Pastora, anunció que este lunes primero de marzo vendrán a Managua a enterrarse hasta el cuello, en señal de protesta contra el Gobierno, al que acusa de dejarlos solos en pleitos legales por la propiedad contra una red de abogados y productores mafiosos que amenazan con quitarles sus propiedades.
Un grupo de campesinos miembros de una cooperativa agrícola de Chinandega, anunciaron el pasado 25 de febrero en la Procuraduría de Derechos Humanos, que vendrían caminando a Managua, para desnudarse frente a la Presidencia, en señal de protesta por el incumplimiento a sus demandas de títulos. El año pasado se desnudaron frente al Parlamento, y fueron reprimidos por la Policía.
El año pasado campesinos hambrientos y desempleados del Norte del país, bajaron de las montañas a pie para caminar a Managua a exigir atención del gobierno, se les llamó “Los Plantones del Hambre”. El Gobierno los detuvo, a punta de promesas y acuerdos, para impedir su llegada a la capital.
PARQUES DEPREDADOS
“Aquí en Managua no hay una cultura de respeto y preservación al bien público, el ciudadano cree que no le cuesta, y muchos los destruyen o roban sus accesorios; los parques se depredan, se arrancan sus mobiliarios. Son lugares de encuentros, tránsito y estancia de marginados sociales, delincuentes, jóvenes en riesgo e incluso personas foráneas que vienen a protestar a Managua y hacen de esos lugares, un sitio donde acampar, como vemos ahora con la gente que está ahí”, expresa el arquitecto Mario Barahona, director de Planificación y Estrategia de la Alcaldía de Managua, al explicar el fenómeno de la toma de parques y plazas públicas por parte de manifestantes de todo el país.