Problemas de inventarios

José Leñero G.* El libro Las Claves del Talento, 2002, del catedrático español Pablo Cardona, presenta este tema en una forma que, aunque congruente con la filosofía que he desarrollado en esas columnas, él la presenta como una novela sencilla de las experiencias de unos muchachos recién graduados de Maestría en Administración, que inician su […]

José Leñero G.*

El libro Las Claves del Talento, 2002, del catedrático español Pablo Cardona, presenta este tema en una forma que, aunque congruente con la filosofía que he desarrollado en esas columnas, él la presenta como una novela sencilla de las experiencias de unos muchachos recién graduados de Maestría en Administración, que inician su vida laboral en diferentes empresas españolas y europeas.

Aunque el libro es diferente de la forma en que me gusta abordar estos temas, me ha parecido conveniente comentar que, en las empresas actuales que presenta, se siguen dando algunos anacronismos administrativos similares a los que mi experiencia de consultor me había mostrado en nuestro medio.

Uno de ellos es el de la primera experiencia laboral del protagonista: una empresa que maneja su inventario de materias primas (y consecuentemente el de sus productos terminados) con una visión sólo endógena, es decir que las compras de materias primas que les faltan se hacen basadas en las salidas de almacén de los últimos meses o de los meses correspondientes del año anterior.

El autor destaca que ni siquiera toman en cuenta las experiencias anteriores sobre cumplimiento de los plazos de entrega de los distintos suplidores, lo que los lleva a asignar compras para productos de venta estacionales, en plazos muy ajustados, que al no ser cumplidos, hace que la empresa no sólo pierda esas ventas en esa estacionalidad sino que, además, deba cargar con el costo de su sobreinventario hasta la próxima temporada de esos productos y siempre que ellos tengan una demanda similar a la de hoy, esto es, que no hayan sido reemplazados por otra moda o conveniencia de los clientes.

Este tipo de problemas son característicos de las empresas que no han realizado, que la fuente de decisiones internas es la expresión de la falsa confianza en que el entorno es estático y por tanto, lo que sucederá mañana será lo mismo que sucedió hoy.

Por eso la administración de inventarios de hoy se basa en comprar los insumos que se necesitarán para satisfacer el pronóstico de las ventas que se esperan hacer para el próximo período.

El MRP II es la técnica específica para acomodar las compras a los pronósticos de ventas.

Sin embargo, nuestra experiencia fue que la mayoría de las empresas están tan ajenas a salirse de su rutina para ser sensibles a los mensajes del entorno sobre las variaciones que puede tener la demanda de su oferta al mercado, que se culpaba a esta notable técnica de las disparidades entre lo pronosticado y lo que ocurre en la realidad, olvidando que la técnica es un simple instrumento que nunca va a dar mejor resultado que el que es capaz de sacarle el instrumentista que la usa.

Por eso a nuestros clientes les recomendamos usar el MRP II como base para iniciar su proceso de abastecimiento de materias primas, pero que luego lo fueran ajustando mediante las técnicas del Justo A Tiempo, lo que les permitía ajustar esos pronósticos a la realidad de sus ventas.

*El autor en consultor internacional (q.e.p.d.)

Economía

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