Edgard Rodríguez C. [email protected]
Pat Gillick, el hombre que diseñó a los Azulejos de Toronto, campeones en las Series Mundiales de 1992 y 1993, solía decir que los títulos se ganan en el escritorio, con una buena negociación.
Los más interesados en probar que esa teoría es correcta, son los Yanquis.
Al mejor estilo del Real Madrid en futbol, los Yanquis han adquirido a Alex Rodríguez, el mejor jugador del beisbol, y ahora más que nunca, tienen la mira puesta en el título de octubre.
¿Alex es la garantía del éxito? En el beisbol nada está garantizado. Pero es obvio que ahora los Yanquis disponen de mejores posibilidades que antes de adquirir al megaestrella.
La primera gran batalla de los Yanquis está en su propia división contra Boston, equipo que aún dispone de un mejor staff de lanzadores y de un line up tan eriza-pelos como el del Bronx.
Hay expertos que señalan que a los Yanquis les falta un zurdo, que no hay un buen segunda base y que Rodríguez tendrá una presión diez veces mayor de la que tuvo en Seattle y Texas.
A ningún equipo capaz de anotar un promedio de 6.5 carreras por juego, como lo hicieron el año pasado, con Derek Jeter, Bernie Williams y Jason Giambi golpeados, les falta un zurdo.
Las opciones para segunda son el venezolano Miguel Cairo y los dominicanos Erick Almonte y Enrique Wilson. Almonte podría ser la mejor posibilidad tras lo mostrado en el 2003.
Y sobre la presión, alguien que ha acumulado las cifras de Rodríguez, sobrellevado la atención y la obligación de probar que merece 250 millones, debe tener una sólida base temperamental.
Sin embargo, en los Yanquis, a diferencia de Texas o Seattle, dispondrá de mayor protección en el line up. Con Giambi y Gary Sheffield detrás, le tienen que lanzar strikes en todo instante.
Otra ganancia de los Yanquis, aparte de lo que hagan en el campo, se verá en sus arcas. Alex es una enorme atracción y a estas alturas, deben estar agotados los boletos.
Pero nada hará más feliz a George Steinbrenner, que otro anillo de la Serie Mundial. Fallar en esa búsqueda, sería también lo que más le irritaría.