Michael J. Bolaños Davis*
El atroz asesinato del periodista Carlos Guadamuz, cometido el 10 de febrero de este año, repite el golpe con que ciertas fuerzas tenebrosas pretendieron asesinar a Nicaragua el 10 de enero de 1978 cuando asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Como a Lázaro, Dios impidió que la muerte de la nación se perpetuara con la caída del régimen dictatorial y opresivo del FSLN. Pero, tal como siempre y contrario al comportamiento de personas civilizadas, procuran nuevamente asesinar a Nicaragua con este repugnante crimen en la persona de Carlos Guadamuz.
Este asesinato obliga a recapacitar. Obliga a analizar. Obliga a revisar hacia dónde pretenden, ciertos grupos entronados con poder, arrastrar a Nicaragua. Debemos revisar la historia de cada figura política que pretenda representarnos en cualquiera de los poderes políticos. Cuando la historia de una persona sea de homicidios, genocidios, torturas, violencia, robos, etc., debemos rechazar tajantemente que dichas personas puedan asumir cargos representativos. Despertemos nicaragüenses repudiando a los asesinos y exigiendo que sean destituidos de sus curules o cargos. Ninguna persona que ocupe cargo representativo debe ser protegida con inmunidad por crímenes y delitos, por lo que “todos” deben solamente ser protegidos por las acciones que correspondan a su cargo y responsabilidad. Un diputado no debe siquiera ser inmune si deja de pagar un préstamo o aprovecha su cargo para apropiarse de bienes que no le corresponden.
Debemos levantar nuestras voces ¡Ya! Que dejen de promover amnistías en la Asamblea Nacional para nadie. Debemos mostrar nuestra clara oposición a los funcionarios públicos que manosean la justicia, las leyes, los derechos ajenos, para que dejemos de sentir temor por las acciones de nuestros supuestos representantes.
Siempre he sido claro al expresar que Daniel Ortega Saavedra es el siempre candidato de la pobreza y el caos. Necesita que exista pobreza y caos para su demagogia y aspiraciones dictatoriales. Los nicaragüenses debemos apoyar candidatos de los pobres para que dejemos de ser pobres y prosperemos todos, por eso el candidato de los pobres no puede ser ninguno de los frentistas que rodean a Daniel ni el mismo Daniel. Este mismo sabe que los pobres son los que no ha votado por él y que difícilmente podrá conseguir esos votos, por lo que opta ahora por establecer negociaciones con ciertos poderes económicos y religiosos para ver si por ellos logra ser electo.
Sabemos de dónde llegan las balas asesinas. No necesitamos que una investigación de la inconfiable Policía Nacional o de una Fiscalía politizada y presta a acomodarse a las negociaciones de los caudillos, “intenten” aclarar este asesinato. Sabemos quiénes han sido los asesinos y quiénes utilizan el asesinato para sus fines. Iniciar una ola de crímenes políticos desestabiliza a Nicaragua y la sume en mayor pobreza, siendo el FSLN la única agrupación que cree poder beneficiarse con ello. Ya desde diciembre lo externaron, pero al ver que ya no cuentan con apoyo para tomarse las calles tuvieron que desistir de sus intenciones.
* El autor es administrador de empresas
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