Marco A. Mayorga L.*
La decisión del Ministerio de Salud de incrementar la licencia de salud de 1,200 a 25,000 córdobas podría tomarse como otra medida insignificante, como un cobro administrativo necesario o como una urgencia de elevar las tarifas para cubrir los indispensables costos administrativos internos.
Pero mi percepción es que por la imposibilidad de ampliar la base de negocios y la incapacidad administrativa de ser eficientes se hace lo más fácil: castigar a pocas empresas.
De esta manera las empresas en general por decisiones descoordinados y antojadizas, en los últimos diez años han elevado las tarifas o cobros de gestión del Estado. La Alcaldía tiene un costo anual por licencia del uno por ciento de las ventas, lo que significa cobros de hasta 10,000 dólares versus 100 dólares en Centroamérica, y así puedo continuar con los cobros del Instituto de Turismo, Ministerio de Agricultura, Policía Nacional, Ministerio de Salud, Dirección General de Aduanas, etc.
La implementación y sumatoria de estas tarifas continúan elevando el costo de transacción y perjudicando a Nicaragua. Comparando un negocio exactamente igual, personalmente he comprobado que, de la venta bruta, en Nicaragua se paga al Estado aproximadamente el 30 por ciento de los ingresos y en El Salvador el 20 por ciento. La diferencia significa mejores salarios, mejor rentabilidad, mejor grado de competitividad.
Y la diferencia no es en el Impuesto al Valor Agregado, Impuesto a la Renta, Impuestos de Importación y el Impuesto a Bienes Inmuebles. La diferencia está principalmente en la Alcaldía y en las decisiones discrecionales de ministerios y dependencias del Poder Ejecutivo. Pareciera que no existe alguien coordinando, analizando y reaccionando ante las disparatadas decisiones. Pareciera que no han comprendido el mensaje del presidente Enrique Bolaños de mejorar la posición de Nicaragua para ser atractiva a la inversión.
Después del esfuerzo de dos años de Gobierno en ordenar la macroeconomía, la HIPC, el Cafta y el Plan Nacional de Desarrollo, ha llegado el momento de hacer a Nicaragua atractiva a la inversión. Esto significa ser competitivos en la empresa privada y en el Estado, y revisar las irracionales tarifas que marcan una gran diferencia con el área de Centroamérica.
Solamente la inversión podrá abrir empresas, generar empleo y recolectar más impuestos; pero las medidas del Ministerio de Salud producen el efecto contrario. Es momento de contener este tipo de decisiones y revisar todas las medidas que han encarecido exageradamente el costo de hacer negocio en Nicaragua; y que han contribuido al crecimiento de mercado informal más grande de Centroamérica.
Administrando eficientemente el Estado y con mentalidad de facilitador, se estaría aportando en construir el ambiente de negocio y muchas empresas podrían decidirse por Nicaragua. Tenemos el compromiso y la oportunidad de que todo el gran y buen esfuerzo del 2003 dirigido al crecimiento económico, no se eche a perder por decisiones incoherentes y fuera de contexto.
* El autor fue presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua.