El colmo de la desvergüenza

Eduardo Enríquez [email protected]

Ahora sí que los liberales arnoldistas han perdido la capacidad de ruborizarse. Para ver libre a Arnoldo Alemán, a quien con orgullo llaman “su máximo líder”, han introducido una iniciativa de interpretación auténtica de la ley de estupefacientes en la que ya se olvidaron de clamar la inocencia del ex Presidente. Con tal de verlo libre, aceptan que delinquió.

En la exposición de motivos de la iniciativa de interpretación auténtica de la ley 285 los diputados arnoldistas dicen que “nuestros legisladores no incluyeron como delito autónomo el del lavado de dinero sino única y exclusivamente al dinero proveniente de narcotraficantes contenidas en la ley número 285. De esta manera, cualquier suma de dinero proveniente de otras actividades ilícitas no es sancionable por esta ley por no estar tipificada en ella”.

Eso equivale a que los diputados liberales estuvieran diciendo: “Arnoldo robó, pero como en el proceso de robar no estuvo relacionado con ninguna actividad relacionada con el narcotráfico, entonces no se le puede aplicar el delito de lavado de dinero”. Así que aunque delinquió debe salir libre. Y si queda alguna duda de a favor de quién va dirigida esta interpretación auténtica basta leer los dos artículos medulares.

“El delito de Lavado de Dinero… no es un delito autónomo y debe entenderse y es aplicable única y exclusivamente a actividades ilícitas… mediante los cuales se obtienen sumas de dinero… que sólo provengan y estén vinculadas al narcotráfico…”, dice el artículo uno.

Pero no bastándoles la “interpretación”, ponen el artículo dos: “La presente ley de carácter auto-aplicativo y es además aplicable aún a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes… ya que la existencia del delito de lavado de dinero está subordinada a la existencia de actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico”.

¡Qué bárbaros! Sólo les faltó poner un artículo tres que dijera “¡Libertad para Arnoldo!”

Uno puede entender la desesperación de Alemán y de los arnoldistas. Para el primero debe ser frustrante haber pasado cinco años acumulando una fortuna para ahora no poder disfrutarla, pero peor aún, verse vacío de poder y sin posibilidad de volver “a mandar”. “Mandar” debe ser un placer que supera el que brinda cualquier fortuna.

Y en cuanto a los segundos, Alemán es como un padre para ellos, han logrado mucho gracias a su incondicional obediencia hacia su máximo líder, que él sabe bien corresponder porque mal agradecido no es.

Antes de esta “movida” uno podría pensar que en realidad existía gente que pensaba que Alemán es inocente y que lo que se estaba haciendo con él era una injusticia, una trama para mantenerlo encerrado. Pero la “interpretación auténtica” deja claro que ni sus más fervientes seguidores creen en la inocencia de este señor.

Ahora, los juristas pueden pasar años discutiendo sobre la “legalidad” de una interpretación que deje libre a Alemán aunque reconozca que hubo fondos provenientes de actividades ilícitas, pero lo que debe quedar claro para el ciudadano común y corriente no es la “legalidad”, pues cuando se controlan todas las instituciones ésta puede retorcerse hasta que calce en el interés del caudillo, sino lo que prácticamente viene a ser una confesión. De que Arnoldo Alemán realizó un saqueo voraz del Estado ya no queda ninguna duda y de que los arnoldistas no tienen vergüenza, tampoco.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí