- El asistente del ex juez, Santos Paiz, estuvo con Herrera el día del asesinato, pero fue declarado inocente
Mirna Velásquez Sevilla yBenjamín [email protected]
El ex juez Néstor Herrera Obando fue quien mató de varias cuchilladas en el cuerpo a su esposa Tania Lorena Silva. Es la conclusión a la que llegó la juez Miriam Guzmán, luego que escuchó declaraciones de una larga lista de testigos por más de 30 horas –incluyendo 22 horas continuas entre el miércoles y el jueves.
“Con todas y cada una de las pruebas aportadas durante el transcurso del juicio oral y público, esta autoridad está segura y convencida de la responsabilidad del acusado Néstor Herrera Obando en la comisión del delito calificado como parricidio. Con la más absoluta certeza y seguridad procedo a declarar mi fallo de culpabilidad para el acusado Néstor Herrera”, declaró la juez al dar a conocer su veredicto.
Tania Silva fue asesinada de varias puñaladas en su cuerpo el ocho de agosto del año pasado, y de acuerdo a la Fiscalía el móvil envolvía una serie de elementos entre lo pasional, la narco-actividad y un seguro de vida.
Después de ser emitido el fallo, que incluyó una orden de prisión preventiva, Herrera fue trasladado al centro penitenciario de Granada, donde permanece después que la Fiscalía lo acusó del delito de parricidio.
Herrera fue recluido en Granada por motivos de seguridad, ya que en Tipitapa guarda prisión el padre de Tania.
El fiscal del caso Luden Montenegro Barrera, no logró probar la participación del asistente de Herrera, Santos Paiz, en la comisión el hecho, por lo que la juez dijo estar “convencida, cierta y segura por las pruebas” que se evacuaron en el juicio, que Paiz no tuvo ningún tipo de participación que lo responsabilice como encubridor, por lo que lo declaró no culpable.
La juez Guzmán dijo que sus argumentaciones mayores en que basó su sentencia las dará a conocer el próximo 3 de febrero, que será cuando le impondrá la condena a Herrera.
CASO PASA A APELACIONES
La Fiscalía y Herrera coincidieron en que apelarán la sentencia. El fiscal Luden Montenegro, se mostró inconforme con el fallo favorable a Paiz, por lo que anunció su apelación. Dijo que durante el juicio se demostró que es encubridor del asesinato porque ambos acusados permanecieron juntos todo el tiempo el día del asesinato.
Durante fue dado a conocer el veredicto fue notoria la ausencia del abogado defensor de Herrera, Ramón Rojas y asumió la defensa el abogado Orlando Palma, quien pidió imponer la pena mínima contrario a lo que solicitó Montenegro, quien pidió a la juez 25 años de prisión para Herrera, es decir la pena máxima.
La Fiscalía basó su petición de la pena máxima en distintas agravantes: el hecho de haber cometido el delito en su vivienda, lo cual supone que fue con ventaja, alevosía y premeditación.
“La abundancia de las supuestas pruebas no ofrece contundencia. 30 pruebas, 20 testigos no necesariamente quiere decir que sean reales o que aporten lo que para el proceso debe hacerse. Creo que hay mucha influencia en el ambiente, además el cansancio de la jornada pudo haber influido en el hecho de que se dimensionara de forma no tan apropiada el significado de una u otra prueba”, dijo el abogado defensor, Orlando Palma.
Palma dijo respetar el cálculo matemático de la juez, refiriéndose a la contabilidad de los minutos que según las investigaciones policiales Herrera no pudo justificar. Los experimentos policiales indicaron que 20 minutos no calzaban en la coartada de Herrera al viajar a Tipitapa el día que ocurrió el asesinato.