El equilibrio de la bisagra

Eduardo Chamorro Coronel

“Tal vez la historia de Nicaragua sea en definitiva una confusa lucha por encontrar un equilibrio que aún no sabemos donde se encuentra o en qué consiste”. (José Coronel Urtecho).

Uno de los éxitos de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro fue, precisamente, mantener un equilibrio que, aunque precario y costoso, permitió a Nicaragua enrumbarse hacia la democracia. Precario porque bordeó el precipicio hasta la consolidación institucional del Ejército de Nicaragua iniciada con la entonces peligrosa salida del general Humberto Ortega, quien comprendió el precio por pagar. Y costosa por los abusos de un lado y otro de la acera con los escasos recursos nacionales. Pero al fin y al cabo, ¿cuánto vale la paz? Había que conservar el equilibrio. Hoy la mayoría de los nicaragüenses por las encuestas de opinión agradecen a doña Violeta su caminata en la cuerda floja encima de nuestra selva política.

El excluyente pacto Alemán-Ortega pretendió sustituir el equilibrio nacional con un arreglo entre caciques, dejando fuera a una mayoría silenciosa. La obsesiva ambición del comandante por un lado y la voracidad del ex-presidente liberal por otro, trastocaron el Estado, creando un gran abismo entre los directamente beneficiados por el pacto y el resto de la población sumiéndola en confusión y pesimismo.

Extrañamente, el miedo de uno de los pactantes a perder su hegemonía, produjo la exitosa candidatura del ingeniero Enrique Bolaños, quien apoyado por la gente ganó la Presidencia. Los eventos posteriores confirman que el miedo nunca es un buen consejero ni en las más adversas condiciones.

Los dos primeros años de don Enrique se resumen en un frágil equilibrio, evitando los “cañones” del pasado, saneando la economía e intentando fortalecer las instituciones. Para muchos su lucha contra la corrupción cobró importancia, dentro y fuera del país, aunque para otros es un mero y atractivo “eslogan”.

El 2004 iniciará con la elección de la nueva directiva de la Asamblea Nacional, como señaló LA PRENSA en un magnífico reciente Editorial. Si se conforma ignorando el equilibrio nacional, sería una mayoría PLC debilitando la Presidencia, consecuentemente amenazada por una Constituyente o de algo parecido en cualquier descuido del Norte. Por otro lado el riesgo del Frente no es poco, quien se rige por “intereses” ahora condicionados por las nuevas realidades globales, o el peligro de aquellos al acecho por sus pieles. Por ello el equilibrio de la bisagra del presidente Bolaños, la directiva de la Asamblea, debe conformarse entre los intereses y la lealtad; primero para conservar el equilibrio con aquellos con cuya ausencia se perdería; y principalmente con los más confiables para preservarlo. Los votos de los todavía “no confiables” vendrían con el tiempo o cuando fuesen necesarios, en materia económica o internacional, aunque inducidos inclusive por extranjeros. La exitosa fórmula de la escuadra brasileña de fútbol, tres-cuatro, o tres-tres + uno, aplicada a la directiva sería garantía del balance requerido para acelerar el progreso.

En el filo de la navaja, como dice LA PRENSA, no se puede generar inversión y más empleos. Sólo con gobernanza, avanzando gradualmente en las inevitables reformas sin perder el equilibrio lograremos lo que el país necesita, y parafraseando al Quijote, coincidamos todos en “Vísteme despacio, que voy de prisa”.

El autor es analista político.

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