Sobre la HIPC y la valiosa presencia de Moisés

Cirilo Otero [email protected]

¿Por qué la HIPC es tan necesaria al país? ¿qué significa para un ciudadano común la HIPC? ¿por qué se ha convertido en un instrumento de amenaza entre poderes del Estado? ¿por qué para el Fondo Monetario Internacional y países prestatarios de Nicaragua es tan importante que Nicaragua sea HIPC? Estas preguntas son frecuentes en el pensamiento de políticos, funcionarios de gobierno, ciudadanas, ciudadanos, religiosos, personas comunes y corrientes del país.

Entre algunos decisores gubernamentales y representantes de agencias multilaterales, como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), escuchamos cada día con insistencia que la HIPC a Nicaragua es como la presencia de Moisés para los israelitas en el Viejo Testamento.

La HIPC es una iniciativa pensada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y aplicada por el Banco Mundial (BM) a los países más pobres y muy endeudados de la Tierra. Ambas instituciones propusieron esta iniciativa a los ocho países más ricos e industrializados del mundo (G8) en la década de los 90, con la finalidad de identificar una forma nueva de lograr que los países deudores pudieran pagar lo que ya no pueden pagar.

Me explico: hoy por hoy más o menos cincuenta y un países en el mundo son pobres muy endeudados, es decir que no están pagando satisfactoriamente sus crecientes deudas externas. Por el contrario, cada año se endeudan más y no tienen salida, es un círculo vicioso que tiene su origen precisamente en el método de las relaciones de intercambio comercial de capitales entre el Norte y el Sur del planeta.

El FMI y el BM, que son las instituciones guardianes de los capitales de los pocos países ricos de la Tierra, se han preocupado seriamente desde hace más o menos veinte años ante la incapacidad mostrada por los más de cincuenta países pobres muy endeudados que no están pagando satisfactoriamente sus deudas a los acreedores del Norte. Eso es muy peligroso, porque no solamente es que los prestatarios dejan de recibir lo que les pertenece (capitales e intereses), sino que se pone en peligro el funcionamiento del sistema mercantil de capitales. Es decir, se pone en duda que el sistema sea coherente y apropiado para las relaciones entre iguales. Por eso nace la HIPC.

La iniciativa del Banco Mundial nace para encontrar un sistema donde los países empobrecidos muy endeudados sigan pagando y el círculo no se rompa, que el proceso no se detenga. La idea es que paguemos o paguemos. Por eso es el procedimiento que los países del Norte aprueban nuevos préstamos para que los países del Sur equilibren sus balanzas de pago. Precisamente por eso escuchamos a las agencias multilaterales y bilaterales que sus principales preocupaciones sobre este país están concentradas en la pregunta clave: ¿cómo está la Balanza de Pagos de Nicaragua? Y para eso sí hay préstamos nuevos y blandos.

Una muestra de lo anterior: durante el gobierno de la señora Chamorro (1990-1996) llegaron al país aproximadamente unos 4,500 millones de dólares de cooperación internacional, entre préstamos, donaciones, condonaciones, renegociaciones, entre otras formas. De ese monto aproximadamente el 60 por ciento se destinó para el pago de la deuda externa, abonos, ajustes, balanza de pago, pago de intereses, pocos abonos al principal, entre otras formas de enviar dinero a las cajas de nuestros acreedores internacionales.

Ese 60 por ciento de recursos que destinó la cooperación internacional para Nicaragua, posiblemente ni llegaron al país. Solamente cambiaron de lugar o viajaron de banco a banco. De un banco nuevo acreedor a un banco viejo que Nicaragua le adeudaba. Lo importante es ponerse al día en los compromisos que ya estaban en mora. Éste ha sido el proceso, nos prestan para pagar a los mismos que les debemos, estamos dando la vuelta, pero en esa vuelta cada vez nos comprometemos más y tenemos que cumplir con las exigencias de los guardianes internacionales. (FMI, BM)

Por esto la HIPC lleva un componente básico de compromisos internos que debe cumplir. Son medidas macro-económicas y micro-económicas, apoyadas por políticas administrativas y sociales que aseguren que paguemos la interminable deuda externa. Aunque todos (gobierno, multilaterales, bilaterales y ciudadanos) sabemos que Nicaragua no va a salir de la deuda externa, no hay modo de salir de ella, mientras se mantenga su norma de origen, es decir, el método de intercambio entre el Norte y el Sur.

La HIPC no va a sacar al país de la deuda externa. Tampoco lo sacará de la pobreza. La HIPC solamente enseña al país a vender lo poco que tiene para pagar lo que debe, por la vía de las privatizaciones. La HIPC enseña al país que no debe gastar en sus necesidades antes de pagar la deuda externa. La HIPC muestra que si no cumplimos no hay nuevos préstamos al país.

El autor es sociólogo e investigador.

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