Ronald Hill Á[email protected]
Mientras la inmensa mayoría de la población nicaragüense rechazó el repacto entre el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en la RAAS se anuncia la necesidad de un pacto entre ambos partidos políticos con el fin de que el Consejo Regional Autónomo funcione.
Detrás de este anuncio se encuentra la fuerte presión que la sociedad civil organizada, con el Comité de las ONG de la RAAS al frente, ha realizado en los últimos días solicitando públicamente que los concejales regionales rindan cuenta de los mega-salarios que devengan sin hacer absolutamente nada por la región, y que si no quieren trabajar, que renuncien. Además de esto hay varias denuncias de corrupción de funcionarios y miembros del Consejo Regional ante la Contraloría General de la Republica.
La crisis del Consejo Regional de la RAAS ha sido provocada por los mismos partidos políticos que se han repartido las cuotas de poder, en la figura de magistrados en el Consejo Supremo Electoral. Un bando juramentó y el otro deslegitimó. Ahora la crisis se quiere resolver entre ellos mismos. El pueblo costeño ya no puede seguir soportando artimañas, componendas y reacomodo de poder en beneficio de unos pocos. Tantos siglos de explotación, marginación y exclusión deben terminar de una vez por todas. La casi nula representatividad de líderes naturales, naturales en el sentido de surgir y tener vocación de servir a su comunidad, con capacidad, ideas y valores nuevos, entusiasmo, dedicación y principalmente carente de ambiciones económicas es lo que les hace falta a los representantes de los partidos políticos ante el Consejo Regional.
¿De donde podemos sacar los costeños de la RAAS a esos líderes que tanto necesitamos? De las mismas comunidades que hasta hoy tienen el privilegio de tener representantes ante el Consejo Regional. Digo comunidades privilegiadas porque municipios como Muelle de los Bueyes, El Rama, Nueva Guinea, etc. hasta hoy no tienen representantes ante el Consejo Regional aún siendo municipios de la Región. Existen miles de jóvenes que provienen de diferentes zonas de la RAAS estudiando y muchos graduados en las Universidades URACCAN y BICU que tienen grandes deseos de servir a su pueblo. Allí están los futuros hombres y mujeres de la región que deben gozar desde ya de sus derechos civiles y políticos para terminar de una vez por todas con esa manera tradicional de hacer política en el país, en general, y en la costa en particular.
Todos los ciudadanos de este país tenemos derechos, pero también deberes. Si el trabajo es un derecho ciudadano, también es un deber generar frutos productos del mismo para el disfrute de la sociedad. Esos frutos no se han visto en la labor de los señores representantes ante el Consejo Regional.
Si el pueblo costeño de la RAAS ha dejado de creer y respetar a los que ostentan cargos políticos es porque se lo merecen. La Autonomía saldrá ganando al final de cuentas si todos renuncian de una vez a sus cargos y se hace el referéndum. Las juntas receptoras de votos en la RAAS serán abarrotadas por decenas de miles de ciudadanos costeños cuando realmente haya el convencimiento de que los propuestos a representarnos ante el Consejo Regional sean hombres y mujeres que tienen como máxima ambición sacar adelante al pueblo. Con ellos todos los habitantes de la RAAS podremos hacer un verdadero pacto.
El autor es zootecnista.