Prioridades educativas para el mejor desarrollo

Eduardo Conrado Gómez

Nicaragua enfrenta retos difíciles en su búsqueda de un mejor sistema educativo. Una verdadera reforma educativa y el fortalecimiento de la capacidad institucional del Ministerio de Educación debería ser una prioridad nacional. Un adecuado sistema educativo debería impactar positivamente el bienestar económico, social y político del país. Invertir en educación fortalecerá al país como democracia y lo dejará mejor equipado para la prevención de crisis políticas y sociales.

Ha sido probado internacionalmente que la educación básica promueve un amplio crecimiento económico. Mejor educación significa mejores ingresos, los cuales a su vez reducen el nivel de pobreza y mejoran la equidad social. Los estudios del Banco Mundial sobre economías de alto rendimiento concluyeron que la inversión en educación estaba entre los factores más importantes para un rápido crecimiento. (Banco Mundial, 1993).

Con este hecho en mente, creo que es necesario fortalecer la capacidad institucional del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), a fin de promover el establecimiento e implementación de políticas claras que permita enfocar el presupuesto a la educación básica, especialmente a la educación primaria. Dando prioridad a niños de áreas marginadas y de un alto nivel de pobreza, incorporándolos rápidamente al sistema educativo.

Promover el apoyo educativo para minorías étnicas, respetando la realidad multicultural de Nicaragua. Incorporar el respeto a la diversidad personal y cultural en la capacitación de los maestros y en las prácticas escolares. Además, un enfoque de “un modelo para todo” en la escuela puede retardar/hacer lento el proceso de participación educativa, especialmente en comunidades rurales y étnicas.

Promover la participación comunitaria para fortalecer la autonomía de la escuela, lo cual ayuda a mejorar el sistema. Invertir en diferentes modelos, enfoques para la escuela que reflejen los recursos locales, costumbres y retos económicos. Nuevamente esto es especialmente importante en áreas rurales donde las tasas de deserción son altas debido a presiones económicas sobre las familias. Una vez que los familiares participen en los modelos escolares percibidos para el mejoramiento de las oportunidades económicas para el futuro de la comunidad, el apoyo a la asistencia de los niños puede mejorar.

Promover un fuerte programa de capacitación para los maestros, especialmente en áreas rurales y aquéllas con un alto nivel de pobreza. Estas comunidades tradicionalmente tienen maestros con el menor acceso a la capacitación, aunque ellos son con frecuencia más sensibles a las costumbres comunitarias, necesidades y lenguaje. Invertir en maestros que tienen la capacidad de desarrollar modelos efectivos de enseñanza especialmente adaptados a las necesidades de dichas comunidades es vital para el éxito.

Promover la participación femenina en el sistema educativo para asegurar la eliminación de barreras que limitan su involucramiento. En general, mejorando la educación de la mujer se reducen las tasas de natalidad y produce avances en el status político social de la mujer. Aún más, mejora también la salud infantil y la tasa de supervivencia. (USAID, 2000. Papel Político: Enfoque de Programas Dentro de la Educación Básica)

En síntesis, la inversión pública prioritaria en educación básica, especialmente educación primaria, repercute positivamente en el desarrollo económico, social y político del país y ayuda al fortalecimiento de los sub-sistemas secundarios y terciarios.

Se necesita una definición clara de la política educativa de Nicaragua y una coordinación más efectiva de los esfuerzos de las diferentes organizaciones internacionales y países donantes.

El autor es educador.

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