Alfonso E. Castellòn [email protected]
No hay duda alguna de que Daniel Ortega y Arnoldo Alemán son los hombres fuertes y artífices de una forma de gobierno especial: el pactismo.
A tan sólo veinticuatro horas de haberse reunido el “comandante” con María Dolores Alemán y Noel Ramírez, salió de prisión el doctor Alemán y fue trasladado a El Crucero sorpresivamente. ¿Mandan o no los sandinistas?
Negar que los caudillos tienen el poder político en sus manos es ponerse una venda en los ojos. Y las consecuencias inmediatas están a la vista: las de mediano plazo se auguran, y los acuerdos secretos Dios sabe cómo y cuánto afectaron al inquilino de Casa Presidencial.
“La Ley tal como la hemos caracterizado, se sitúa en la cumbre de dos inclinadísimas pendientes, sobre las que la soberbia funciona como eficaz fuerza de gravedad. Y en el mundo ha alcanzado el colmo de la manipulación, provocando la mayor inseguridad, paradoja que nos asombra, pero que es preciso desvelar”. Este párrafo parecería escrito por un tratadista de derecho nicaragüense; pero no, fue escrito por don José Miguel Serrano Ruíz-Calderón (catedrático de la Universidad Complutense, de Madrid).
¡Y qué verdad más grande! Cómo se manipula la ley. No solamente en Nicaragua, también en el globo terráqueo.
¿Qué viene después de esta muestra de poder que el comandante sandinista ha enseñado? Simplemente la reedición del acuerdo original entre las fuerzas políticas mejor cohesionadas del país: PLC–FSLN.
Quiero ver ahora a los políticos “gulpistas”, ex padrinos y otros ex allegados al ex presidente Arnoldo Alemán, que se dedicaron a proferir insultos y otros epítetos a su ex jefe.
En cuanto al repacto, no hay otra cosa que pensar lo propio. Primero, entendimiento entre lo que será: a) control del Poder Judicial, b) control del Poder Electoral, c) control de la Asamblea Nacional, y d) doblada de brazo al Poder Ejecutivo.
Posibles cambios: Se paraliza la Ley de Carrera Judicial. Se conforma para enero del 2004 una nueva Junta Directiva de la Asamblea Nacional. Se hacen los cambios en el Presupuesto Nacional. Se podría reformar la Constitución. Se deciden hacer unas reuniones extraordinarias en diciembre y continuarlas en enero del 2004. Completan las dos legislaturas que requiere la reforma constitucional, y “a los leones” don Enrique. ¡Qué pena!
De los acuerdos secretos sólo Dios sabe lo mucho que tienen por decirse los caudillos. El uno traicionado por quien lo llevó a la cima. Y el otro temeroso de verse las caras con el Tío Sam. Es increíble pero tenía que suceder. ¿Desde cuándo viene el presidente Bolaños nadando contra la corriente?
¿Puede juzgarse a un ex presidente por 100 millones de dólares cuando otro es culpable de genocidio, atrocidades de todo calibre, retroceso del país por 50 años, quiebra integral, endeudamiento inaudito e inexplicable, confiscaciones, expropiaciones sin juicio, ni debido pago, etc.? Y lo más grave: ¿es intocable?
Esto no me parece justo desde ninguna óptica, porque se pueden incautar sus bienes, procesarlo y seguir el trámite judicial correspondiente y condenarlo de encontrarle culpable. Más nunca ensañarse de la manera que lo hizo el presidente Bolaños con alguien que ni los argentinos, comparativamente, hicieron con Menem, siendo éste el causante de la ruina económica de su país en los últimos seis meses de su segundo período. Alemán no merecía la cárcel en esa forma última, ni las vejaciones que le hicieron a él y toda su familia. En el peor de los casos: casa por cárcel por tratarse de un ex dignatario.
Porque Nicaragua necesita mucha culturización en el campo, en las ciudades y en general en los ámbitos del comercio, el transporte público y las universidades e igualmente con las ONG. No se puede aplicar la justicia selectivamente. ¿Qué pasa con el derecho de propiedad? ¿Por qué tanto piñatero se ríe de la justicia? Hay que empezar por allí. No son las leyes las malas sino los encargados de aplicarlas.
¿Por qué no se atreve don Enrique a echar preso a Daniel Ortega?
Pues bien, Nicaragua se prepara para un nuevo período político 2004-2007, y el 10 de enero del 2007 no hay que extrañarse si vuelve Daniel Ortega a la Presidencia, porque en el poder siempre ha estado.
El autor es jurista liberal.