No se deben suspender las elecciones municipales

Mario S. Rappaccioli

Con mucha extrañeza recibí la noticia de una posible eliminación o posposición de las elecciones municipales. Lo que salta a la vista es salir con ese “conejo” cuando el país empieza a enrumbarse en la dirección de la institucionalidad, y más extraño aún, que la principal razón que se esgrime para eliminarlas es la de que son costosas. Las razones económicas para eliminar las elecciones no son válidas ya que ellas pueden verificarse con costos mucho más reducidos introduciendo modificaciones a la Ley Electoral sin alterar la Constitución. Por otro lado, más “costoso” significaría modificar la Constitución para permitir la alteración de la institucionalidad electoral cambiando las reglas del juego democrático. Habría que preguntarles a los inversionistas, especialmente a los extranjeros.

Trato de vislumbrar algunos escenarios de los que la eliminación de las elecciones municipales implicarían. Por de pronto requiere de dos legislaturas, lo cual significaría que los dos próximos años entraríamos a una turbulencia política, en la que si sabemos donde comenzamos no sabríamos donde terminamos. Esta apertura no solamente significaría la extensión del período para los alcaldes y concejales, sino también abriría la posibilidad de alterar el período presidencial, o la obligatoriedad de que la Asamblea Nacional ratifique la elección de ministros, o de maniatar aún más al Poder Ejecutivo. Y la razón de todo esto es simple: la mayoría de los diputados son resultado del pacto, casi todos ellos rehenes de los llamados “caudillos”. ¿Para quién trabajarían?

La expresión más clara de la democracia se manifiesta en los municipios, ya que éstos son los gobiernos locales más cercanos a los electores. Ellos conocen directamente a los concejales, a los alcaldes, quienes tienen que responder al pueblo con sus acciones. De hecho se hizo un trato con ellos: te elegimos por cuatro años para que cumplas con tu programa y no para más. ¿Por qué violentar este contrato y socavar la institucionalidad municipal? Hay que desarrollar una cultura de disciplina y obediencia a las leyes, que aunque imperfectas son las que cimentan la institucionalidad, al contrario de los “caciques”, que como sastres continuamente las quieren ajustar donde los aprieta.

Algunos ingenuamente podrían creer que modificaciones constitucionales serían beneficiosas actualmente. A ellos bastaría señalarles cómo a la hora de reducir los salarios, la reducción propuesta por la mayoría de los diputados es draconiana para todos, exceptuándolos a ellos mismos. Para muestra un botón. Obviamente se requieren modificaciones constitucionales pero no sin antes evaluar cuál es el clamor popular, y qué mejor vehículo que las elecciones municipales que son la expresión clara de lo que el pueblo quiere, ya que en éstas se manifestaría el apoyo o rechazo a los “caudillos”, el apoyo o rechazo popular a los diputados del pacto, el apoyo o rechazo al Poder Ejecutivo en su lucha contra la corrupción.

¿Será tal vez ésa la principal razón por la que algunos desean eliminar las elecciones municipales, por temor a ser evaluados por el pueblo?

El autor es presidente del Partido Conservador.

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