- Albertina se unió a su compañero Tomás Meza en busca de amor, pero lo que vivió fue una verdadera pesadilla
- Aún no sabe cómo enfrentarse a la vida sin sus manos y con
seis hijos que mantener
Silvia González SilesCORRESPONSAL/ [email protected]
Alba Albertina Herrera Palacios, de 28 años, es una de las tantas mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Ella perdió sus manos, luego que su cónyuge Tomás Meza Gutiérrez, se las cortara a machetazos el 13 de octubre.
Desde su lecho en la Sala de Ortopedia del Hospital Victoria Mota, de Jinotega, Herrera Palacios no puede borrar de su mente aquellos terribles momentos que vivió junto a su endemoniado cónyuge, con quien durante tres meses vivió una verdadera pesadilla.
Mientras tanto, la Policía aún no ha capturado a Tomás Meza Gutiérrez y se presume que éste huyó a Honduras, pues el hecho ocurrió en la comarca Kininowas, municipio de Wiwillí, fronterizo con aquel país.
ANTECEDENTES CRIMINALES
“Hasta que estaba con él varias amigas me contaron que ese hombre había matado a otras dos mujeres, y a los quince días de estar juntos ya me golpeaba, me daba mala vida, me pegaba casi todos los días”, manifestó.
Recordó que sus amigas ya le habían comentado de lo que era capaz este sujeto, quien presuntamente estuvo involucrado en la muerte de otras dos mujeres.
Sin embargo, llena de fe y confianza, pese a su pobreza, permanece calma, sin saber cómo enfrentará su futuro de ahora en adelante, pero resignada y hasta un poco ida, con voz muy baja, dijo que saldrá adelante junto a sus seis hijos, pues cuenta con el apoyo de sus padres para poderlos criar, en especial a su hijo menor de sólo tres años.
SOLIDARIDAD DE JINOTEGANOS
La Comisión Territorial organizó el pasado miércoles un telehablatón, donde la población jinotegana demostró su solidaridad con Albertina y sus hijos, llevándoles dinero, víveres y ropa.
Conmovidos por la trágica situación por la que atraviesa esta campesina, un grupo de mujeres y niños se lanzaron a las calles en busca de ayuda y de esta manera resolver algunos de sus problemas económicos. La población entregó dinero, ropa y comida.
Francisca Espinoza, coordinadora de la Comisión, dijo que Albertina es sumamente pobre, por lo que pidió la solidaridad del pueblo jinotegano. “Por eso nosotros queremos aportar, colaborar en algo para que de alguna manera se pueda suplir algunas de sus necesidades básicas, aunque no es suficiente”, destacó.
ASISTENCIA SICOLÓGICA
Albertina deberá permanecer en el hospital hasta que se restablezca de sus heridas, donde también está recibiendo asistencia sicológica de parte de la Comisión Territorial de apoyo a la Comisaría de la Mujer y la Niñez.