Ernesto Robleto [email protected]
Todos los nicaragüenses queremos ver salir a Nicaragua adelante. Quienes creemos y confiamos en nuestro país, y además practicamos y promovemos la honestidad e integridad, sabemos que la única forma de lograrlo es trabajando. Entonces, ¿por qué Nicaragua sigue atascada?
Esta pregunta es simple pero no puede tener respuestas simples. El problema de Nicaragua es complejo. Se han conjugado una serie de factores políticos, económicos y sociales que nos han estacionado a niveles estadísticos de muchos años atrás.
Las teorías sobre lo que tenemos que hacer los nicaragüenses para desarrollar nuestro país abundan, sin embargo cualquier solución planteada tiene que tomar en cuenta una combinación de esos tres factores fundamentales. Estoy seguro que los líderes políticos, las autoridades de la Nación y aún la denominada sociedad civil, coinciden en los planteamientos de las acciones que se deben tomar para alcanzar el tan deseado desarrollo.
La urgencia que demanda nuestra Nación por resolver los problemas de corto plazo, contribuye a crear una confusión en cuanto a las prioridades que debemos atender. De alguna manera se produce una “competencia” por imponer criterios sobre la ruta a seguir. Estoy seguro que si analizamos cuidadosamente todos esos criterios, encontraremos que la educación es el denominador común sobre otras prioridades planteadas para alcanzar el desarrollo y garantizar su sostenibilidad.
Me atrevo a afirmar que solamente cuando Nicaragua alcance los niveles educativos que se merece, habrá más productividad, más rendimiento, más riqueza, mejor calidad de vida, y nuestro país habrá alcanzado el sueño que todos tenemos.
Los hechos son contundentes: los índices educativos en Latinoamérica son bajos respecto a otras regiones del mundo; los de Centroamérica son todavía más bajos respecto a Latinoamérica, y los de Nicaragua están de último en Centroamérica. Por favor, ¡hagamos algo!
El futuro está en juego (1998); Mañana es muy tarde (2000); Quedándonos atrás (2002), no son frases sueltas sino que corresponden a una serie de informes de progreso que el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina (PREAL), organismo perteneciente al Diálogo Interamericano, ha venido elaborando para presentar en forma clara y sencilla el nivel educativo en Latinoamérica, así como la necesaria comparación entre nuestras subregiones y países.
Hoy, lunes 20 de octubre del 2003, se presentará en el auditorio del Banco Central de Nicaragua el Informe de Progreso Educativo en Centroamérica y República Dominicana para el año 2003, denominado Es hora de actuar. Para ello tendremos a los directores de PREAL, el doctor Jeff Puryear y la doctora Marcela Gajardo, así como importantes miembros de la Comisión Centroamericana para la Reforma Educativa y otros conocedores del tema.
El informe presenta la comparación de los índices educativos en la región, analiza los avances en nuestros países después de “Mañana es muy tarde” del año 2000; explica los logros –importantes pero no suficientes– y mantiene el dedo en la llaga recordándonos que continuamos a la zaga de los países más desarrollados que han hecho de la educación su motor del progreso.
Asumamos el lema de Eduquemos, de que la Educación es tarea de todos y asistamos a esta presentación dirigida a todo público, pero principalmente a quienes estén interesados en conocer nuestros índices de progreso educativo y tengan la voluntad de hacer algo por la educación de Nicaragua.
El autor es secretario del Consejo Directivo de Eduquemos.