Mario Alfaro Alvarado
Algunos tienen el criterio que el mejor uso que se le puede dar al viejo y ruinoso Hospital San Juan de Dios, de Granada, es dedicar el terreno para construir en él un hotel de cinco estrellas. Bastaría convocar a una licitación y vender las poco más de dos manzanas de terreno al que ofrezca más.
Frente a esta propuesta se interpone como un valladar jurídico el Decreto No. 225-2003, publicado en La Gaceta el lunes 16 de junio del año en curso. Por medio de ese decreto, el Gobierno Central traspasa a la municipalidad de Granada el terreno y la vieja estructura del hospital, para que sea restaurada, rehabilitada y administrada, de tal manera que “incida en el desarrollo socio-económico de su circunscripción municipal”.
Es el turismo un producto de la globalización. No le basta al turista conocer otros países, otros pueblos, otras costumbres y otras culturas por medio de las revistas gráficas y la televisión. Quiere entrar en contacto directo con esas sociedades y esas personas desconocidas. Como fenómeno social, económico y cultural, el turismo moviliza cuantiosos recursos monetarios que se distribuyen por todo el mundo; y que cuando se sabe cómo atraerlos, se convierten en fuente importante de ingreso de cualquier país.
Los planes de retiro en los países industrializados, el incremento mundial del comercio, los viajes de negocios, la colaboración internacional, son parte de las motivaciones que despiertan en el espíritu humano la necesidad de viajar, para conocer de cerca y vivir un poco lo que se vive en otras latitudes, enriquecer las experiencias personales y experimentar nuevas emociones. No es suficiente un paisaje pintoresco para atraer el turismo. Además de las facilidades para viajar cómodo y seguro, el turista espera una cálida recepción en los lugares que visita, para llegar con ánimo receptivo para todas las manifestaciones culturales que puedan ofrecerle. Turismo es también conocer la historia y la cultura locales.
Granada ha sido declarada la ciudad turística de Nicaragua. No es mero orgullo localista esta convicción. Es la ciudad más antigua fundada por España en tierra firme de América. A la par de León forman el eje cultural de la nacionalidad nicaragüense. Granada es un estilo arquitectónico propio, un rico acervo histórico que se anuncia en las placas conmemorativas que señalan los lugares donde ocurrieron los hechos que hicieron historia. Cada calle, cada edificio, tienen una historia que contar.
Se equivocan quienes creen que el viejo Hospital San Juan de Dios es un frontispicio y nada más. Sus deterioradas paredes tienen una historia de cien años. Desde su nacimiento, gracias a los aportes generosos de preclaros ciudadanos y de damas estimables y piadosas, se obtuvo el terreno, se construyeron las instalaciones y se equiparon las salas para brindar salud a los habitantes de todo el departamento. En esas instalaciones, médicos eminentes graduados en Europa y los Estados Unidos, fueron profesores eméritos de las generaciones de galenos que egresaron de la Universidad de Oriente y Medio Día.
El espacio del viejo hospital es suficiente para instalar allí el Centro de Cultura que Granada necesita para promover el turismo. Hacia allí se deben trasladar el archivo y la biblioteca municipales; se debe construir un escenario para danza, teatro y conciertos; un conservatorio y una galería de personajes ilustres que dieron fama y gloria a la ciudad. Y no debe faltar en este plan turístico integrado la construcción de un centro de convenciones internacionales, donde se debatan y expongan temas de interés continental que inscriban el nombre de Granada en los catálogos turísticos del continente.
Es ésta una forma inspirada y positiva de cumplir con el decreto presidencial que devolvió a Granada un recuerdo, un valor histórico, y una motivación turística que la ciudad estuvo a punto de perder.
El autor es periodista.