Atisbos de candidaturas presidenciales

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Atisbos de candidaturas presidenciales





Todavía no se abre el período electoral para escoger alcaldes y ya empiezan a barajarse candidatos para la Presidencia de la República. Aunque hay asuntos más urgentes que resolver, el apetito de los políticos criollos por la burocracia ligada al poder es impaciente y no puede esperar. A ese respecto el panorama que presenta la clase política nicaragüense es incierto. De parte del FSLN, si bien Daniel Ortega ya se autoproclamó en Brasilia candidato del FSLN porque cree controlar a su partido, no se descarta que su quinto intento ( 84, 90, 97, 01 y ahora 06) provoque un rechazo a última hora. Ya veremos si el doctor Alejandro Martínez Cuenca o Víctor Hugo Tinoco se resuelven a darle batalla a pesar que la última vez ambos criticaron la falta de honestidad de unas supuestas primarias. El hecho es que el FSLN no logró modernizar su ideología y permanece adherido a Fidel Castro, Muhamar Gadafi, el depuesto Saddam Hussein y al errático Hugo Chávez.

No obstante, Ortega ha tenido la sagacidad de convertir a su partido en colaborador del Gobierno a quien rescata en sus crisis periódicas, al prestarle sus 38 votos para desaforar al ex presidente Arnoldo Alemán y aprobar el Presupuesto, su intención es aparecer como factor de estabilización de un Presidente que carece de mayoría parlamentaria. Esa ayuda le sirve para lavarse la cara de agitador inveterado.

Por lo que hace al PLC, éste se encuentra en plena tormenta. Un grupo de importantes dirigentes abandonó al Comité Ejecutivo Nacional cuando concluyó que era ilusión la pronta salida de Alemán la que obtendrían negociando con un FSLN que pagaría su deuda con el caudillo, manipulando al Poder Judicial. No obstante los disidentes se convencieron que el sandinismo jamás dejaría suelto a quien levantaría de nuevo la bandera antisandinista uniendo al liberalismo.

Por todo ello, los cuatro disidentes prefirieron soltar amarras y explorar nuevas alianzas. Dentro de ese plan, los ex miembros del CEN confían en conseguir uno más con quien organizar una bancadita que negocie luego con la Azul y Blanco y después arreglarse con el otro grupo de liberales auspiciados por el ingeniero Bolaños. La posición de los “arnoldistas” es diferente. Ellos esperan que en cualquier momento Alemán, como Napoleón, regrese de la isla Elba, para encabezar al liberalismo.

De todos modos, han surgido en el PLC tres pre-candidatos. No consideramos al doctor Wilfredo Navarro porque éste ya se contentó con la Vicepresidencia incluso de doña María Fernanda. En cuanto al licenciado Eduardo Montealegre, quien por un tiempo complació al “arnoldismo” y al bolañismo, ha sido defenestrado. El PLC cansado de esperar su definición, lo borró de la lista. Don Eduardo, hombre cauteloso y calculador esperaba retirarse del Gobierno con laureles cuando lograse el HIPC. Ante el rechazo don Eduardo deberá dar valientemente la pelea en la Convención, convocada apresuradamente para evitar se organizase. Sin embargo esa derrota le servirá para otras alternativas, siempre que mantenga su cartera abierta, pues el PLC dejó la costumbre de engrasar bien los ejes de la carreta política.

Con respecto al otro aspirante, el doctor Francisco Xavier Aguirre Sacasa, éste tiene toda la preparación necesaria para ser Presidente y además la lealtad al grupo para ser escogido, necesita sin embargo tiempo para darse a conocer mejor, no sólo ante sus cuadros, que ya lo procura, sino ante la opinión pública. ¿Será suficiente los tres años que faltan para la contienda? Su juego es difícil, porque debe conservar los cuadros que hereda, y al mismo tiempo disociarse del caudillo quemado. La experiencia con el ingeniero Bolaños demostró que no basta la clientela partidaria para ganar una elección, sino que debe ir más allá del ungimiento para penetrar en la opinión pública.

Respecto al doctor José Rizo, quien tiene arraigo en su partido, nunca logró un sincero apoyo del dueño del circo y tampoco lo consiguió del presidente Bolaños. Sólo nos queda el doctor José Antonio Alvarado, una pieza valiosa que quedó flotando en el aire esperando una propuesta de una futura coalición, pues no esperará ser propuesto por el ingeniero Bolaños cuyo afán se limita a ser un Presidente atareado sin mayor posibilidad dentro del liberalismo.

Editorial
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