Varios metros cubrió la sangre del vigilante acuchillado. (LA PRENSA/ G. Flores)

Destino fatal

Cubría el turno de otro vigilante, y fue acuchillado Carlos Martínez Morán [email protected] No debería estar muerto, pero el destino lo llevó a la emboscada. Un corte en la yugular le provocó la muerte, casi de manera instantánea, al vigilante de un kiosco ubicado en los alrededores del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador. La víctima […]

  • Cubría el turno de otro vigilante, y fue acuchillado

Carlos Martínez Morán [email protected]

No debería estar muerto, pero el destino lo llevó a la emboscada. Un corte en la yugular le provocó la muerte, casi de manera instantánea, al vigilante de un kiosco ubicado en los alrededores del Recinto Universitario Carlos Fonseca Amador.

La víctima fue identificada como Rubén Hernández Páramo, quien la noche del viernes fue atacado por varios sujetos no identificados que portaban armas blancas.

Hernández Páramo, de aproximadamente 45 años, se dedicaba durante el día a vender frutas y legumbres en los alrededores del Mercado Oriental, y residía en el municipio La Concepción, en el departamento de Masaya, informó la señora Salvadora Aburto, dueña del negocio que esa noche cuidaba el ahora fallecido.

Ella explicó que Rubén Hernández Páramo había llegado a celar el kiosco, en reposición de su vigilante, pues éste tuvo que ausentarse para atender a su esposa enferma.

“Entonces el señor que me cuida le solicitó a don Rubén que le hiciera tres noches mientras resolvía lo de la enfermedad de su esposa, pero nunca imaginé que iba a ocurrir semejante problema”, dijo.

Algunas personas que laboran en las cercanías del lugar, informaron que Hernández Páramo se apartó de su centro de trabajo para comprar una botella de licor y solicitó a otro vigilante cuidar el kiosco un momento.

Sin embargo, no regresó y en la madrugada de ayer fue encontrado muerto en medio de un charco de sangre.

Las circunstancias en que ocurrió este suceso todavía no se conocen, no obstante, el lugar del crimen todavía ayer se podía observa salpicado con la sangre de la víctima.

El cadáver de Rubén Hernández Páramo fue llevado al Instituto de Medicina Legal, y la Policía del Distrito Cuatro hasta ayer tarde no había podido identificar a los responsables del hecho sangriento.

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