- Mil millones de dólares ocasiona en pérdidas a Brasil el robo de materiales genéticos procedentes de la selva más grande del mundo
- Una buena nueva: crearán megaparque de conservación natural que unirá 12 áreas protegidas ya existentes
EFE
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RÍO DE JANEIRO.- Brasil, uno de los países con mayor diversidad biológica en el planeta, pierde cada año 1,000 millones de dólares por robo de materiales genéticos, sobre todo en la Amazonia, según estimaciones del Instituto Brasileño del Medio Ambiente.
El negocio de la biopiratería mueve en el mundo 60,000 millones de dólares anuales, lo que lo ubica como la tercera actividad ilegal más rentable después del tráfico de drogas y de armas, según estimaciones del organismo oficial presentadas esta semana en Brasilia durante la I Conferencia Nacional de Medicamentos y Asistencia Farmacéutica de Brasil, informó la estatal Agencia Brasil.
En el evento los expertos propusieron el desarrollo de una estrategia para el uso de plantas medicinales o fitoterapéuticas para la población de menos recursos –unos 80 millones de brasileños– que no tiene acceso a medicinas, según estimaciones del Ministerio de Salud.
El tema de la biopiratería y su efecto en Brasil fue planteado en estas discusiones acerca de cómo mejorar el acceso de los brasileños a la asistencia farmacéutica.
“Brasil necesita tener una política adecuada de investigación y de ciencia, además de la integración de las plantas medicinales al uso popular”, señaló la investigadora Clair Castilhos, coordinadora general de la conferencia.
“Esa es una cuestión de defensa de la soberanía y también de lucha contra la biopiratería”, agregó.
De las 500 empresas farmacéuticas brasileñas, 134 producen fitoterapéuticos, sector que mueve 400 millones de dólares cada año en el país, según los cálculos del Ministerio de Salud.
VISIÓN IDEALIZADA
Para el presidente del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y los Recursos Naturales Renovables (Ibama), Marcus Luiz Barroso, los países del Primer Mundo tienen una “visión idealizada” de la Amazonia y creen que es “un inmenso territorio vacío sin presencia humana”.
Barroso participó en el VI Seminario Internacional de Periodismo y Medioambiente, organizado por la Empresa Nacional Española de Residuos Radiactivos (Enresa) y la Agencia EFE, en la ciudad andaluza de Córdoba, unos 400 kilómetros al sur de Madrid.
El experto brasileño criticó que la Amazonia se ha convertido para los países desarrollados en una “marca mundialmente reconocida” y recordó que varias palabras indígenas se han convertido en nombres comerciales.
Recalcó que esa Amazonia “no existe” y recordó que en esta zona habitan cerca de 48 grupos de poblaciones indígenas “que no tienen contacto con la civilización occidental y que son su mayor riqueza”.
El presidente del Ibama, organismo ejecutor de las políticas ambientales del Ministerio de Medio Ambiente brasileño, añadió que la Amazonia, que ocupa más de cuatro millones de kilómetros cuadrados, concentra el 60 por ciento de todas las formas de vida del planeta, en su mayoría desconocidas por la ciencia.
Eso permite que, en la actualidad, esta zona sea “terreno fértil para la industria de la prospección genética”, dedicada a “obtener de la naturaleza genes que expresen características de interés comercial para el sector agropecuario, farmacéutico y con otros fines industriales”.
No obstante, mostró su preocupación por el aumento de especies animales y vegetales en peligro de desaparición.
RIQUEZA SIN PARANGÓN
4 a 5 millones de km2 ocupa la Amazonia, o un 58% del territorio de Brasil, según diferentes fuentes
Se caracteriza por presentar una densa y multidiversa selva, temperaturas elevadas, extensos ríos y una compleja red hidrográfica, predominancia de bajas altitudes. Es la más extensa red fluvial del planeta, moviendo un volumen de agua dulce del orden de 100,000 m3 de caudal, de acuerdo al libro: Amazonia: selvas y bosques diez años después de Río, publicado en 2002.
48 pueblos indígenas viven en ella, la mayoría sin contacto con la civilización.
2,500 mm por año es la precipitación pluvial en la gigantesca zona.
243,000 km2 han sido deforestados, o sea, un área casi dos veces el tamaño de Nicaragua.
60,000 especies diferentes de árboles cuenta la selva amazónica.
30 al 60% de la vida animal y vegetal del planeta tiene como hábitat la Amazonia, según diversos estimados. En su mayoría estas formas de vida son desconocidas para la ciencia.
SÚPER ZONA PROTEGIDA
Autoridades brasileñas anunciaron el martes pasado la creación de un “corredor de conservación’’ que vinculará diez millones de hectáreas de tierras vírgenes, en una decisión aplaudida por los ambientalistas.
El gobernador del Estado norteño brasileño de Amapa, Waldez Goes, reveló planes para el corredor que conectará 12 áreas protegidas, en el marco del Quinto Congreso Mundial de Parques que se realiza en Durban, Sudáfrica.
El plan, que dará origen a un megaparque en el que estará incluido el territorio de bosque tropical más grande del mundo y cubrirá el 70 por ciento del Estado de Amapa, es visto como una gran victoria por los grupos ecologistas que temían que el área pudiera caer en manos de los madereros.
Amapa, en el extremo norte de Brasil, es una de las últimas fronteras salvajes del planeta y los investigadores calculan que el 96 por ciento de su vegetación original permanece todavía intacta, un porcentaje mucho más alto que los de otras partes de la Amazonia.
Los bosques tropicales son considerados las joyas biológicas del planeta y son el hogar de la mayor diversidad de vida vegetal y animal de la tierra.
El nuevo corredor alberga a nueve especies de primates y más de 500 especies de pájaros, así como a depredadores como los jaguares.
El corredor añade otros dos millones de hectáreas a los 7.8 millones de hectáreas ya protegidas en el Estado.
Los científicos dicen que los corredores son una herramienta vital en cualquier estrategia de largo plazo para la preservación de las especies, pues conectan ecosistemas fragmentados.