Fabián [email protected]
MATAMAMAS
Alguien dijo que “la bolsa plástica es la flor nacional” de Nicaragua. Es triste, pero cierto. Las calles y carreteras están sembradas de bolsas de un azul transparente, y no es difícil observar cómo de los vehículos saltan de vez en cuado las flores que descargan los viajeros. Me niego a creer que los nicaragüenses seamos cochinos por naturaleza. En el extranjero, nunca se verá a un nica soltar la basura con el mismo desparpajo que lo hace aquí. O sea, puede que seamos culturalmente “matamamas” pero no genéticamente cochinos. ¿O sí?
¿Y EL BASURERO?
En ciudades limpias como la que quiere el alcalde Lewites, hay basureros cada cincuenta metros. En cada cuadra hay varios contenedores, incluyendo unos muy grandes donde se depositan los desechos de construcción y muebles viejos. Los camiones de basura pasan todas las madrugadas del mundo, y tras ellos camiones escobas barriendo y lavando las calles. Algo parecido tal vez sea demasiado para un país tan pobre, pero por favor… ¡al menos dennos un lugar donde echar la basura!
INTEGRALES
La Policía y algunos organismos han expuesto que de nada sirve reprimir a las pandillas si no se da una “respuesta integral” al fenómeno. Puede que sea cierto, pero el problema en nuestro país es que siempre se están esperando las respuestas integrales, y mientras tanto, aunque nadie esté haciendo nada para “integralizar” la respuesta ésa, esperan en una hamaca abanicándose con los reclamos de la ciudadanía.
PREGUNTA
¿Por qué la Policía dijo que no había podido capturar a Silvio Conrado y éste cuando se presentó dijo que hasta ese momento ninguna autoridad lo había requerido? Alguien está mintiendo y la más interesada en aclarar el asunto debería ser la Policía.
PINOCHOS
Otra mentira. El canciller Norman Caldera dijo que la tropa nicaragüense en Irak no se ha movido porque no le terminan de entregar el avituallamiento. Sin embargo el Ejército pasó un reporte de los miles de explosivos que los nicas han destruido. O sea, que según Caldera, a los nicas les llevan las minas y objetos a destruir hasta su covacha. Cuide su nariz Canciller, está creciendo mucho…
30 AÑOS
Había una vez un grupo de funcionarios tan ladrones que ni siquiera dejaban que el centavo cayera a la caja cuando ya lo tenían en su bolsa. Pues bien, en ese país y en ese tiempo, había un Vicepresidente, señor de edad y aspecto noble, a quien le habían encargado un Consejo de Transparencia. Como periodista, le pregunté un día por qué no hacía nada contra esa corrupción que saltaba en las páginas de los periódicos. ¿Cuál corrupción?, dijo. Y finalmente concedió que podía haber algo de eso, pero que el Consejo que dirigía trabajaba para que las cosas cambiaran en unos treinta años.
OTROS 30 AÑOS
Este recuerdo me viene ahora porque este mismo señor, que ya no es vice sino Presidente, expone un plan que también es para otros treinta años. Del otro plan de los treinta años ya no se acuerda ni se quiere acordar. Meses después de haber dicho aquello, la vida le demostró que proponer cambios para treinta años es la mejor coartada para no hacer nada hoy. Dicho esto, resulta legítimo que me pregunte: ¿por qué habríamos de creerle esta vez a Bolaños?