Cafta para la seguridad ciudadana

Freddy Potoy R. [email protected]

Así como se negocia un Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, también urge un tratado para mejorar la seguridad ciudadana en la región.

En América Latina se experimentan altos índices de inseguridad ciudadana. Las autoridades nacionales han pretendido hacer creer a los nicaragüenses y extranjeros, que este país es uno de los más seguros de Centroamérica.

Una cosa es que los delincuentes, el delito y las distintas técnicas para ejecutar actos ilícitos en Nicaragua sean atrasados, lo cual favorece a la Policía, y otra cosa es que este país sea el más seguro. Por favor, no hay que manipular las cifras con los conceptos reales de un problema que afecta a una nación. Las cifras de la Policía no reflejan lo que realmente pasa en el país. ¿Y los subregistros?

El jueves pasado, por ejemplo, mientras realizaba una entrevista a una juez de lo Penal de Managua, otro juez “chapeó” (abrió) mi vehículo para quitarlo de donde estaba y salir con el suyo. Ese delito cometido por una autoridad no lo reporté a la Policía, por tres razones: uno, no andaba mucho tiempo; dos, la Policía más bien espera cómo vengarse de mí; y tres, en este país puedo ser más fácilmente encarcelado por obstruir el vehículo de un juez, que él por cometer un acto delincuencial. Sé quién fue y en su momento se lo reportaré a la Corte Suprema de Justicia.

Ahora, las pandillas y sus niveles de violencia en Nicaragua no se comparan con las de El Salvador, Honduras y Guatemala. Aquí las pandillas aún no han establecido contactos de alto nivel con la mafia, el crimen organizado o la clase política corrupta. Bueno eso es lo que supongo.

Para ganar la batalla contra el delito y los delincuentes, la Policía Nacional debe contar con personas que gocen de mucho respeto, honorabilidad, profesionalismo, honestidad y con carácter de servidores públicos. La institución debe quitarse ese “cáncer humano” (policías corruptos y delincuentes) que corroe la naturaleza para la cual fue creada.

Hay un plan de medidas que incluye trabajo de inteligencia y preventivo en las fronteras nacionales para impedir que ingresen a territorio nacional miembros de las ‘maras’ hondureñas y salvadoreñas, que huyen de las leyes antipandillas impulsadas en sus países.

El comisionado Hamyn Gurdián, recientemente dijo que existe preocupación por el fenómeno de la violencia juvenil en Nicaragua. Mencionó que en Honduras se contabilizan 60 homicidios mensuales cometidos por pandillas, lo que indica el grado de peligrosidad con que actúan estos grupos. Sin embargo, dijo que “no tenemos esos niveles alarmantes de inseguridad, al contrario, sí tenemos unos buenos niveles de seguridad”.

La ponencia de Gurdián se escuchaba interesante. Me parecía una historia de los buenos contra los malos, pero a la vez era un trabajo encaminado a labrar la imagen de la Policía.

Gurdián considera que no es necesaria una ley contra pandillas en Nicaragua, pues “no existen problemas tan agudos” como en otros países de Centroamérica. Entonces, esperamos hasta que hayan 60 homicidios diarios?

Por esto y más, creo que urge algo parecido a esta cosa llamada Cafta donde importemos buenas cosas y exportemos que de verdad somos un país seguro.

Editorial
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