Niños a España: promesas y misterios

Álvaro Montalbá[email protected]

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Niños a España: promesas y misterios


Álvaro Montalbán
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Desde 1997 a esta fecha, 131 niños y niñas nicaragüenses han dejado nuestro país para pasar de manera formal a manos de padres adoptivos en España, pero existe un número aún no determinado de menores que quizá nunca sabremos en qué circunstancias salieron, cuál es el objetivo de su viaje y a manos de quién o quiénes fueron a parar.

La situación del presunto tráfico de niños y niñas a España sólo podría ser una campanada de alerta sobre algo que quizá sea más dramático de lo que usted y yo podríamos imaginar.

Surgió de España en el mes de julio pasado la interrogante del por qué varios niños nicaragüenses de manera irregular estaban ingresando a ese país. La respuesta de Nicaragua está en proceso, sin embargo todo apunta a serias irregularidades que como casi siempre ocurre se necesita del manejo público y permanente en los medios de comunicación para las pesquisas de manera formal y el abordaje institucional.

Esto ha marcado la pauta para una investigación que bien podría terminar con prisión para unos y el regreso de otros a su tierra, estos últimos a experimentar un nuevo cambio en sus vidas. Si existe delito, tal y como lo han manifestado la Policía, Fiscalía y Procuraduría, no se puede dudar de la existencia de delincuentes detrás de toda esta controversia.

La discusión inicial sobre este tema apuntó no al “fondo” sino a la forma en que los menores fueron sacados de su casa y de Nicaragua, para ser entregados a presuntos nuevos padres. Las declaraciones, contradicciones y pruebas documentales son la más clara evidencia de la planificación y ejecución de un plan bien articulado con el fin de entregar a manos de españoles a estos menores, que casi cumplen 5 años de permanecer allá.

En todo este proceso investigativo se ha dejado al descubierto no sólo las irregularidades en que se incurrieron para el traspaso de los menores, sino las incoherencias y contradicciones en que se ha caído a la hora de brindar una u otra entrevista.

El proceso ha abierto un extenso abanico de recopilación de pruebas que han permitido a la Policía afianzar y organizar un expediente de más de 100 páginas, entre las que se incluyen el informe de las autoridades españolas, escrituras públicas, copias de pasaportes, movimiento migratorio, oficios, fotos de menores y mayores que viajaron, entre otros elementos que todavía se analizan para estructurar la acusación.

Las dificultades para la Fiscalía por encontrarse una figura jurídica al parecer ha desaparecido y ahora no sólo se habla de la recurrencia en un delito, sino en cuatro, tales como el tráfico ilegal de personas, asociación ilícita para delinquir, apología del delito y atentar contra el estado civil de las personas.

El Ministerio de la Familia, institución rectora de la Comisión Nacional de Adopción, ha dicho que el Estado de Nicaragua no avaló ninguna de estas adopciones de hecho, porque de derecho no ocurrieron. Para que un niño o niña pase legalmente a manos de nuevos padres, el proceso establece normativas y procedimientos que duran hasta cinco años, pero en el caso de los niños de los que hoy hacemos referencia, su trámite de viaje no duró ni un mes.

Cifras oficiales revelan que en los últimos seis años, 291 menores han sido formalmente adoptados, 74 han quedado en Nicaragua, pero más del 50 por ciento de los que se encuentran en el exterior hoy, están en España.

La historia salpicada de controversias y llena de misterios y promesas, parece sólo ser la herencia de la ignorancia, oportunismo, maltrato y pobreza.

El autor es periodista.

Editorial
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