- Primero un poco tenso, de traje y corbata, con los teléfonos sonando casi sin pausa, golpes recurrentes a la puerta; dos días después, con camisa y pantalón estilo “jeans”, con gafas oscuras marca Revo y frente a un desayuno muy típico en un restaurante capitalino, donde estuvo muy relajado. Así fueron las dos sesiones con Carlos Sequeira para lograr esta entrevista, quizás la primera donde habla de aspectos muy personales fuera de su papel de jefe del equipo nica en el Cafta.
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Hablar del Cafta es algo que se ha vuelto muy de moda en muchos círculos, no en todos, de la sociedad nicaragüense, y lo que más se conoce son las generalidades de que es un tratado de libre comercio que Centroamérica y Estados Unidos están negociando desde enero.
Pero el asunto está cobrando más relevancia porque en cuatro días a Nicaragua le tocará el papel de anfitrión cuando se desarrolle durante cinco días la séptima ronda de negociaciones, donde hay muchas expectativas, según el hombre que tiene sobre sus hombros lograr los mejores resultados para los nicaragüenses, Carlos Sequeira, un personaje que se ha caracterizado por su peculiar hablar dicharachero y lleno de metáforas.
De baja estatura y con bigotes muy peculiares, que lo hacen cobrar notoriedad, Sequeira contó detalles personales que descubren anécdotas y pensamientos desconocidos por muchos pues se ha concentrado solamente en hacer públicas las referencias a su labor de jefe negociador.
Es hermano de Consuelo Sequeira, ex candidata para la Vicepresidencia de la República por el Partido Conservador, y está emparentado con Sergio Ramírez Mercado, ex Vicepresidente de Nicaragua, pues las esposas de ambos son hermanas. Pero estos vínculos con reconocidos personajes políticos no lo acercan a las actividades partidarias pues dice ser un hombre sin partido. Dice que no recibe salario por el cargo que ostenta en el Cafta y vive en gran parte de los réditos de sus inversiones en la Bolsa de Nueva York.
—Dicen que es empresario casi de nacimiento…
—A mí me tocó trabajar en la empresa de mi padre, una hielera que aún está en el barrio Altagracia y eso fue un gran desafío, y yo pienso que nadie más ha influido en mi vida más que mi padre. Él empezó a trabajar desde muy pequeño, trabajó en el Diario LA PRENSA, dicho sea de paso, él doblaba los periódicos con una regla, tenía nueve años, vendía botellas y en el año 1955 fundó esa hielera con ayuda de su hermano mayor.
Yo abrí muchos puestos de ventas en barrios que estaban naciendo como La Fuente, Ducualí, en esa época prácticamente eran potreros…
—De una hielera al Incae (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas), ¿cómo llegó? pues es la principal referencia que tenemos de usted…
—Trabajando en la empresa de mi padre entré al Incae a sacar mi maestría, y eso empezó de un paseo con mi esposa, recién casados, hacia Pochomil, íbamos con un matrimonio amigo y pasamos por el Incae y las señoras nos dijeron que deberíamos entrar a estudiar. Y en ese momento nos burlamos pues a mí me habían enseñado que uno no estudiaba para hacer empresas, se hacían haciéndose, aprender a reparar la bicicleta mientras andás en ella.
Sin embargo dos semanas después el amigo me vino contando que había ido al Incae a aplicar y no me quise quedar atrás, entré y el Incae cambió mi vida, ahí descubrí lo que quería ser y mi vocación que he disfrutado por 30 años que es el trabajo académico, tener contacto con los jóvenes para que sus mentes se desarrollen y crezcan, esto me ha creado una gran familia.
—¿A cuánta gente calcula haberles dado clases en estos 30 años?
—Dios mío, eso es imposible, no tengo idea, a mí me ocurre que tengo buena memoria para las caras, pero para los nombres ya no me es posible…
—¿Simpatía política?
—Yo no tengo partido político, podría hablar en términos poéticos y decir que mi partido político es Nicaragua y mi consigna es azul y blanco. Yo no he estado afiliado a un partido político con excepción a un tiempo efímero que traté de formar un partido social demócrata en Nicaragua, fracasamos. Algunos compañeros terminaron uniéndose al Frente Sandinista y alguno murieron en la contienda. También estuve corto tiempo en el Movimiento Democrático Nicaragüense, entre los fundadores, pero fue muy breve.
—Pero con alguien debe sentirse identificado
—Es que ese es nuestro problema, los partidos se han apropiado de los héroes, yo creo que el único héroe nacional del que nadie se ha podido apropiar es Rubén Darío que es a uno de los santos a los cuales les rezamos laicamente, soy admirador de la República Conservadora de 30 años que trajo prosperidad en un ambiente de austeridad; igualmente soy admirador del gran reformador José Santos Zelaya…
—¿Admira el antagonismo entonces?
—Quiero seguir con el santoral de héroes y ahí está Augusto César Sandino, que encendió la imaginación de todo el continente con una causa que fue grande, decir que ese héroe es propiedad de un partido es falso. Está Violeta de Chamorro que logró tender un puente de concordia en un país dividido, tal vez mal comprendida y estoy seguro que la historia será más generosa con ella que lo que hemos sido sus contemporáneos, pero esas personas son de todos.
Si este país pudo producir esta gente, hombre, no toda nuestra historia es mala, tenemos los mismos genes, podemos volver a hacer grandezas…
—¿También los Somoza?
—Ellos hicieron grandes cosas, pero grandes, no puedo ignorar que en el año 1977 el ingreso per cápita era sólo 100 dólares por debajo de Costa Rica y durante esa época aquí hubo crecimiento sostenido con porcentajes que eran la envidia del mundo entero, creo que no podemos ignorarlo… si le preguntás a cualquiera que tenga mi misma edad, te contestará que fue la época de los Somoza y conste que fui criado en un hogar donde la palabra Somoza era mala palabra; fui educado como antisomocista, pero las estadísticas económicas que son frías y no mienten te señalan que la mejor época económica fue ésa…
—Pero no todo es económico…
—¡Claro! Y el sandinismo dio la campanada al mostrar el lado humano de una nación, creo que estaban totalmente equivocados pues adoptaron políticas que en vez de traer bienestar trajeron pobreza, creo que las intenciones fueron buenas, los conozco bien, son mis contemporáneos, abrazaron una ideología que no abrazaba lo que prometían y creo que adoptaron el tipo de medidas económicas que mostraron la ironía que de una revolución que hicieron por los pobres al final de 11 años, los pobres eran más pobres y los únicos que habían progresado eran los dirigentes de esa revolución, eso es trágico, pero no se puede borrar que ese movimiento nos hizo ver una serie de elementos sociales que son importantes conciliarlos con lo económico. No podemos caer en la posición maniquea de que esto es bueno o es malo.
—Pero las cosas son buenas o malas… lo regular suena a mediocridad.
—No todo es blanco o negro, existen los grises… claros y oscuros, debo decirte algo, yo en 30 años he desarrollado una carrera que dicen que ha sido exitosa, he sido un consultor apetecido, no he tenido infortunios económicos , he educado a mis hijos sin ayuda de becas y pagar universidades como Harvard es caro, me siento orgulloso de haberlo hecho, pero eso ya pasó.
—¿Había aspirado un puesto público?
—Sólo a uno y no lo he conseguido, ser embajador en Irlanda. Ellos han tenido una historia parecida a la nuestra y ellos ya lograron darle vuelta al calcetín… me gustaría ir allá a aprender.
Yo había dicho que tenía que dar una cuota de servicio a mi país y me faltaba, había que buscar algo donde sirviera, y no tenía la vocación de ser miembro del servicio público.
—¿Qué tal sus relaciones con el Ministro de Fomento, Mario Arana?
—Él es el dueño del camión, yo sólo lo chofereo.
—¿Su salario?
—Hay que ser claros, por la coyuntura en que está mi vida, por mi situación personal y las inversiones que hice, pude aceptar este cargo sin salario, es ad honorem, sería irresponsabilidad si no pudiera haberlo aceptado. Pero no quiero dejar la idea de que el servidor público debe trabajar sin sueldo… a los buenos hay que pagarles bien si querés que sean honrados; en mi caso ése fue el sueldo que me aceptó el Presidente y yo acepté: cero.
—¿Algún estipendio?
—Cuando viajo recibo viáticos y el boleto de avión eso lo paga el Estado, igual me proveen de oficina, secretaria y tengo un vehículo con conductor.
—Hay críticas sobre la supuesta “gran vida” que se están dando los negociadores viajando en primera clase y hospedándose en hoteles cinco estrellas…
—Mirá, todos los boletos que el Estado compra son en clase económica, cuando ando en viajes personales, cada quien compra lo que puede comprar, pero aún así yo ando en clase económica, pero como he viajado tanto tengo boletos automáticos. Sobre los hoteles, uno no escoge donde son las rondas, ni las reuniones, por lo general se hacen en lugares que ofrecen seguridad y tienen las condiciones para desarrollarlas.
—¿Cuánto es el viático asignado?
—Nadie recibe aquí más viáticos que los asignados por el Estado en los niveles de austeridad, a mí me dan lo que corresponde a mi rango, si no me equivoco, pues eso lo maneja mi secretaria, son por el orden de los 225 dólares diarios, incluye hotel, alimentación, taxi, todo. Eso es lo único que yo recibo, igual mi equipo recibe lo que corresponde… muchas veces toca poner del bolsillo pues toca invitar gente.
—Pero se los reembolsan….
—En principio sí pero en la realidad no.
—También lo critican de que nunca está en Nicaragua…
—La negociación no se realiza aquí todo el tiempo, parte del trabajo es viajar. Por otro lado yo continúo el vínculo con el Incae, ellos me tienen prestado al Gobierno… yo estoy un 80 por ciento con el Incae y 20 por ciento con el Gobierno, hay cosas que no puedo dejar de hacer pues estaban programadas.
—¿Después del Cafta qué hará?
—Carlos Sequeira regresa a hacer lo que ha hecho toda su vida, lo que disfruta hacer y lo que hace muy bien: dar clases.
—Pero este tratado necesita ser administrado…
—No creo que sea yo, esto es el comienzo de un proceso.
—Se refirió a inversiones personales… ¿qué tan altas son?
—Yo hice buenas inversiones en las bolsas de valores, no me considero un potentado pero soy una persona que disfruto, me pagan bien mi carrera…
—¿Cuánto le pagan?
—¿En el Incae?, pues el sueldo de un profesor pleno, yo diría que anda alrededor de 80 mil dólares al año. Después vienen las participaciones en seminarios, asesorías, consultorías… no soy un potentado, ni mucho menos, pero mis preocupaciones no son meramente económicas…
—Dicen que paga por comer muy bien…
—Soy amante de la buena mesa y los buenos vinos.
BARRIO SAJONIA Y EL CEUCA
Nació en Managua en el barrio Sajonia y se crió en el barrio Perpetuo del Socorro, en las inmediaciones del actual Ministerio de Gobernación.
Tiene 60 años, nació un 25 de junio, día de San Guillermo, por lo que lleva este segundo nombre.
De padre boaqueño, zona que rememora mucho de su época infantil, y de madre leonesa.
Es el mayor de cinco hermanos, uno de ellos ya fallecido.
Estudió en Francia de manera mancomunada Leyes y Economía, carreras que no concluyó por preferir la Administración de Empresas, profesión que concluyó en la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua.
En la UCA fundó el movimiento estudiantil (Ceuca) y alcanzó ser el mejor estudiante de toda la universidad.
Cuando fue presidente del Ceuca, en 1974, tuvo en su directiva a Erwing Krüger (ministro en el gobierno de Violeta Chamorro), Casimiro Sotelo (héroe sandinista), Humberto Belli (también ministro en el gobierno de Violeta Chamorro) y Francisco (Paco) Ortega (de filiación somocista).
Tiene cuatro hijos, dos de ellos radicados en Costa Rica, una en El Salvador y otro en Estados Unidos.
En 1992 obtuvo el premio Hans B. Thoreli, una alta distinción en el área de Marketing Internacional otorgado por el Literati Club de la M.C.B. University Press del Reino Unido.
Ha sido profesor visitante en el IESE de España; en Harvard, Estados Unidos, además en universidades de México, Colombia y Puerto Rico.
En el Cafta por decepción
Por muy extraño que parezca, el jefe negociador nicaragüense en el Cafta, Carlos Sequeira, aceptó el cargo por decepción, le lastimó tanto los resultados de una encuesta donde la mayoría de jóvenes nicas decían que hubiesen preferido nacer en otro país.
“El golpe que eso le da al alma de uno, que fue criado con aquel credo que dice ‘soy puro pinolero, nicaragüense por gracia de Dios’ y que hubiese un grupo grande de jóvenes que desearan haber nacido en el exterior, eso a mí me sacudió”.
Antes de aceptar el cargo dice que la Presidencia “lo sondeó” para ver si lo aceptaría y lo asumió pensando siempre en los resultados de la encuesta, “yo dije que no es culpa de los jóvenes, es culpa nuestra”.
Lo propuso al cargo el actual Secretario de Coordinación y Estrategias de la Presidencia de la República, Mario De Franco.
Asegura que su trabajo es conseguir lo mejor que pueda para Nicaragua y aclara que las negociaciones no son ningún club social, “uno defiende intereses y no va a hacer amigos, pero si podemos lograr un ambiente de cordialidad eso es excelente”.
Dice que a veces hay que golpear la mesa y “sacar las balas de plata del Llanero Solitario” debido a las tensiones de las negociaciones, pero aclaró que “negociar no es pelear”.
Se jacta de conocer muy bien Centroamérica, “conozco Guatemala más que los chapines y Honduras más que los hondureños, de Costa Rica ya ni digamos”.