El soldado ElvIn Aníbal Hernández Maltez, junto a su familia en su pequeña casa, dice necesitar alrededor de 400 dólares para realizarse una operación en su oído izquierdo.

Explosiones lo dejaron sordo y el Ejército sin indemnización

Obligado a un retiro forzoso por lesión laboral ahora no tiene asistencia médica Luis Felipe [email protected] El soldado Elvin Aníbal Hernández Maltez dedicó casi cinco años de su vida a detectar el tipo de mina antipersonal, que están ubicadas en diferentes partes del territorio nacional, sin ningún aparato que lo protegiera del fuerte sonido que […]

  • Obligado a un retiro forzoso por lesión laboral ahora no tiene asistencia médica

Luis Felipe [email protected]

El soldado Elvin Aníbal Hernández Maltez dedicó casi cinco años de su vida a detectar el tipo de mina antipersonal, que están ubicadas en diferentes partes del territorio nacional, sin ningún aparato que lo protegiera del fuerte sonido que produce la explosión de esos artefactos, según afirma.

A sus 28 años, Elvin Aníbal tiene sordera parcial en su oído izquierdo, producto de la explosión de minas, pero a pesar de sufrir una lesión laboral, el Ejército de Nicaragua no le otorga indemnización y ni siquiera le proporciona atención médica en el Hospital Escuela Alejandro Dávila Bolaños, conocido como Hospital Militar.

Vive a unos 200 metros del Estado Mayor del Ejército, literalmente en la acera de la casa de su mamá, donde como ha podido, ha logrado construir una pequeña casita con desechos de latas viejas, sacos y cartón.

Ingresó al Ejército en 1995, pero no fue hasta mayo de 1999 que lo envían a apoyar el desminado en las comunidades de Mulukukú, Muelle de los Bueyes y Siuna, luego de recibir un curso de especialización en desminado, impartido por militares del Ejército de Estados Unidos.

Cuenta que fungió como sargento del Frente de Operaciones No. 5 del Programa Nacional de Desminado, desde mayo de 1999 hasta marzo de 2003, cuando una prescripción médica detectara sordera parcial en uno de sus oídos y provocara su retiro forzoso de la vida militar.

¿QUE GARANTIAS HAY PARA LOS QUE ANDAN EL IRAK?

Elvin Aníbal, quien reclama a la institución militar por su irresponsabilidad, abre un paréntesis dentro de su testimonio, y considera que si él, que entregó su vida por su país, no ha recibido indemnización ni una pensión por su lesión laboral, se pregunta qué garantía tienen los 39 soldados que forman parte del destacamento de ingenieros que viajó a Irak.

“Si yo, que dediqué parte de mi vida a destruir las minas que estaban en mi país, no me han indemnizado, qué seguridad tienen mis compañeros, los zapadores (que andan en Irak) que les paguen en caso de sufrir un accidente y perder una de sus partes”, se pregunta.

Elvin Aníbal vuelve a su caso y cuenta que después de su retiro por problemas auditivos, solamente ha recibido dos meses de salario por parte del PADCA OEA, sin embargo del Ejército, a la institución a la que sirvió por ocho años, no ha recibido ni siquiera atención médica.

CUESTIONA EPICRISIS

El epicrisis practicado al soldado Elvin Aníbal Hernández Maltez, en el Hospital Militar, refleja que el zapador detectorista tiene antecedentes de pérdida auditiva, de siete años, de evolución posterior a explosión de gran intensidad en lugar geográfico no precisado.

“La recomendación médica es que debido a su función en el servicio militar y la patología presentada no debe ni puede seguir como zapador-detectorista, ni puede ser reubicado”, dice el examen médico.

Hernández Maltez, sin embargo, no se explica cómo ingresó al cuerpo de ingenieros zapadores en 1999, si presentaba problemas auditivos desde 1996: “Acaso no les hacen exámenes médicos y físicos a los aspirantes”, cuestiona.

¿ESPERA A LOS DE IRAK?

“Si no me indemnizaron a mí que trabajé por mi país, ahora a ellos que lo están haciendo por un país lejano (Irak)”, dice Elvin Aníbal Hernández Maltez, al referirse a la suerte que correrán los militares nicaragüenses que andan en misión humanitaria.

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