Ana María Gómez muestra las secuelas que le ocasionó un balazo de Ak, disparado, según ella, por el mismo policía que mató a su hijo. (LA PRENSA/O. MIRANDA)

Campesina denuncia brutalidad policial

Asegura que un policía de Paiwas asesinó de un balazo a su hijo y después le propinó otro disparo a ella que le destrozó la lengua Aún con problemas para hablar, la anciana decidió romper el silencio y denunciar públicamente su caso en busca de justicia Emiliano Chamorro [email protected] Después de dos años, la campesina […]

  • Asegura que un policía de Paiwas asesinó de un balazo a su hijo y después le propinó otro disparo a ella que le destrozó la lengua
  • Aún con problemas para hablar, la anciana decidió romper el silencio y denunciar públicamente su caso en busca de justicia

Emiliano Chamorro [email protected]

Después de dos años, la campesina Ana María Gómez Artola, de 70 años, originaria de Paiwas, Atlántico Norte, decidió romper el silencio y buscar justicia por la muerte de uno de sus hijos y por la discapacidad que ella sufre a causa de un balazo de fusil Ak, propinado presuntamente por un agente policial.

Ana María Gómez, tiene la mandíbula derecha severamente dañada producto de un disparo de Ak que además le desprendió parte de la lengua. Le han practicado tres cirugías, pero habla con mucha dificultad.

Narró que la madrugada del primero de septiembre del 2001, su hijo Alexander Gómez Castro, de 20 años, perdió la vida a causa de un disparo de Ak que le propinó un agente policial.

Aseguró que los autores de los disparos que terminaron con la vida de Gómez Castro y que a lla le lesionaron la mandíbula y cortaron la lengua “son policías de Paiwas”.

“Nunca quise denunciar este crimen porque tenemos miedo de ser asesinados por la madrugada. Pero ahora sí quiero justicia, pero ¿quién puede darla? Allá en Paiwas, la Policía es temida, no hay justicia”, dijo la anciana.

LOS HECHOSS

Según Gómez Artola, su hijo Alexander Gómez, ya fallecido, había tenido problemas con Eusebio Cruz, quien según ella, es protegido por la Policía.

Explicó que la Policía de Paiwas se presentó a su casa a las 4:00 a.m. del primero de septiembre a detener a su hijo. Sin embargo, “la Policía llegaba sin orden judicial y además querían amarrar a mi hijo como cerdo… allá la Policía trata así a la gente”.

La oposición de Alexander a ser detenido ocasionó la ira de los “agentes del orden”, quienes supuestamente dispararon a la humanidad de éste, quien murió al instante.

LE DISPARA A ELLA

La señora Gómez Artola relató que al ver a su hijo muerto reclamó al oficial Henry Centeno Altamirano por haberle disparado, pero en respuesta ella recibió un disparo en la mandíbula supuestamente del mismo oficial.

“Fue terrible, este policía Henry Centeno mató a mi hijo y desbarató parte de mi vida al dejarme sin lengua y con la mandíbula dañada. Quiero justicia, allá (en Paiwas) no hay justicia y creo que aquí (Managua) puedo encontrarla”, dijo la anciana.

Manifestó que esa madrugada trágica el oficial Henry Centeno Altamirano, quien aún continúa en la Policía, se hacía acompañar por los oficiales Jairo Gutiérrez Hernández y René Centeno Altamirano, también policías activos.

NI CONOCEN CAMOAPA

“Todo es mentira. Mis hijos, nunca, jamás, han conocido Camoapa y hay testigos de que estoy diciendo la verdad. Somos campesinos pobres, pero honrados. No hacemos daño a nadie

¿Por qué será que la policía de Paiwas me ha hecho tanto daño?, se preguntó Ana María Gómez Artola.

La campesina se encuentra en Managua con una misión: denunciar su caso ante los Derechos Humanos, la Fiscalía y la Procuraduría.

CONTINÚA TRAGEDIA

Pero el drama de esta mujer aún continúa porque un año después de la tragedia en Paiwas, fue cometido un crimen en Camoapa, Chontales, donde cinco personas perdieron la vida. A pesar de la distancia entre Paiwas y Camoapa, tres de sus hijos fueron involucrados en este hecho y dos de ellos guardan prisión.

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