Hugo J. Vélez Astacio
Como todo acto planeado, el FSLN ejecutó con arte su drama sabiendo que el foro y la fecha del 19 de julio prometía lleno de miles de sus partidarios.
Días previos, con las cámaras en acción al servicio de la publicidad, Daniel Ortega visitó con pompa al jerarca espiritual de los católicos, el cardenal Miguel Obando. Su hablar suave y gestos con miradas hacia el cielo no se hicieron esperar. Su objetivo, simple saludo con supuesto arrepentimiento además de expresar su preocupación de líder ante los problemas económicos y sociales sin resolver de parte del Gobierno de Bolaños y los inconvenientes del tratado TLC con los EE.UU.
Ya en la plaza la farsa continuó y no faltaron ingenuos que los acompañaran. Consecuente con su plan, vestido con camisa amarilla, buscando asociarse al color que identifica a la Iglesia Católica, utilizó los medios para declarar su supuesto pedimento de perdón y arrepentimiento, como si los pecados del alma y las faltas de fe en el Creador se efectúan en actos políticos.
El representante de la Iglesia, monseñor Eddy Montenegro, vicario de la Arquidiócesis de Managua, presente en el acto, cayó en la trampa y volvió a caer ante las atenciones y adulaciones del tristemente célebre comandante Borge, al declarar a la prensa: “No creo que la verdadera intención del Frente Sandinista sea utilizarnos, y si te utilizan para el bien y para la búsqueda del bien común, bendito sea que nos utilizaran si va a redundar en beneficio de la nación”.
Las intenciones manifiestas del Frente Sandinista sobra verlas al revisar la historia reciente, con resultados funestos. De hechos punibles, indignos y vergonzosos, atentatorios al cristianismo y a los católicos en general, sus intenciones verdaderas fueron obras completas.
¿Será la Iglesia utilizada ante un supuesto pragmatismo de lograr el bien común, por un partido plagado de liíderes incrédulos? Hay que recordar las palabras directrices expresadas por el cardenal Giuseppe Roncalli, santo pontífice Juan XXIII, ante lo innecesario y peligroso de pedir prestado “acciones” a portadores de ideologías marxistas-comunistas, que son las predominantes en los líderes del FSLN: “El error es de ser partidario prácticamente y de hacer comunidad con una ideología, la marxista, que es negación del cristianismo, cuyas aplicaciones no pueden acoplarse a los presupuestos del Evangelio de Cristo”.
“Ni tampoco se nos diga que esto de ir a la izquierda tiene un simple significado de más solícitas y amplias reformas de tipo económico; pues también en este sentido el equívoco queda, es decir, el peligro que penetre en las mentes el engañoso axioma que para hacer la justicia social, para socorrer a los míseros de cada categoría y para imponer el respeto de las leyes tributarias hace falta absolutamente asociarse con los negadores de Dios y los opresores de la libertad humana y tal vez doblegarse a su capricho. Lo que es falso en las premisas y es tristemente funesta en las aplicaciones”.
El cardenal Obando y la Iglesia Católica nicaragüense, estoy seguro, oirán y atenderán el mensaje del Santo Padre, para el bien del pueblo.
El autor es empresario.