Elízabeth Romero [email protected]
La inusitada presencia de una patrulla policial evitó la mañana de ayer que tres desconocidos robaran en una casa del barrio Shelim Shible, quienes huyeron de la misma, en medio de un intercambio de disparos con los uniformados.
Esto dio pase a una espontánea persecución de policías y pobladores que con palos y machetes, se sumaron a las autoridades en busca de los sospechosos por varias cuadras del barrio.
Uno de los sospechosos fue herido en el brazo izquierdo, como resultado de los disparos efectuados por uno de los agentes policiales. Mientras un segundo fue detenido. El herido fue identificado como Ricardo Morales, habitante del barrio Camilo Chamorro.
En la carrera desesperada por varias calles del barrio Shelim Shible, uno de los sospechosos corrió hacia el lado oeste hasta detenerse frente a una pulpería.
Walter Lugo, uno de los testigos del incidente, aseguró que junto a otros amigos se encontraba sentado en la calle, cuando de pronto observaron que el desconocido “se agarraba a balazos con un policía”, en un puente peatonal del barrio, ante la sorpresa de todos.
Frente a la pulpería se encontraba un camión distribuidor de pollos, que permitió al policía parapetarse y evitar que las balas del sospechoso le impactaran.
“Estábamos sentados allá afuera, cuando oímos los balazos, el policía venía corriendo y el delincuente venía detrás de él”, relató Lugo, quien agregó que el sospechoso fue detenido después que el arma de fuego se le enconchó y no pudo seguir disparando.
Ya en ese momento el sospechoso se encontraba herido y fue conducido por la Policía al hospital Alemán Nicaragüense.
MANIATADO EN SU CASA
Momentos antes, los desconocidos habían dejado maniatado a Erick Ramón Carranza, único morador de la casa de Karla Carranza, donde incursionaron para robar.
“Ya tenían listo todo para llevarse”, relató la propietaria de la vivienda, quien explicó que a su hermano los desconocidos lo intimidaron con una pistola, lo lanzaron al suelo, le echaron un colchón encima y lo amarraron de las manos. De inmediato ambos hombres procedieron a envolver en una sábana el televisor que se encontraba en la sala y despegaron el espejo que colgaba de la pared.
Los desconocidos amenazaron a Erick con quitarle la vida si pedía auxilio, por lo que guardó silencio cuando sus amigos llegaron a buscarle a la vivienda, refirió su hermana. Pero demasiado silencio pareció extraño a los vecinos que alertaron a una patrulla policial que pasaba por el lugar, que llevó a que los ladrones salieran de la casa de los Carranzas.
En la huida, uno de los desconocidos lanzó una pistola en una de las calles por donde trataba de escapar a la persecución policial y de los habitantes del sector.