El sida y el terrible engaño sobre el uso del condón

Violeta Reyes de Padilla

El domingo 13 de julio, en el programa de Carlos F. Chamorro, en el Canal 2, se trató el problema del sida, un tema importantísimo para la población que debe ser bien informada y concienciada de cómo debe prevenirse. Lamentablemente se soslayaron las mejores formas de prevenirlo.

Ante el aumento alarmante de esta enfermedad en Nicaragua hay que ponerle un paro, ya que se convertirá en una plaga que no tendrá vuelta y será muy triste que eso suceda después de tantas tragedias.

La mayoría de las personas presentes en esa mesa redonda son afines a los preservativos como medio de prevención. Asimismo la escogencia que hicieron de los jóvenes fue parcializada, no representativa. Allí faltaron jóvenes de muchas otras universidades y colegios que hubieran enriquecido la solución al tema. Sutilmente se propuso que el condón es lo único que detiene la transmisión del sida. Están equivocados, el preservativo no es 100 por ciento seguro, tiene como un 15 a 30 por ciento de falla, sus esporas diminutas dejan pasar todo tipo de enfermedad venérea.

Sugiero a los promotores de campaña contra el sida que también hagan encuestas en los afectados por el mal, y se aseguren si no se “protegieron” por un condón. También valdría la pena prestar mayor atención al joven afectado, que en las sombras hablaba de la importancia de abstenerse y de esperar al momento adecuado. Bien decía que la vida vale la pena vivirla con salud, y no por unos momentos de irracionalidad acortarla.

Desde que comenzó la llamada liberación sexual de los años 70, apoyados por los productores de los anticonceptivos que se anuncian masivamente y ganan millones al ofrecer “sexo seguro”, no explican que realmente no son 100 por ciento seguros. ¿Qué fue lo que pasó con tanta promiscuidad? La aparición de los años 80 de esta terrible enfermedad que ha venido a destruir a millones de jóvenes.

Mencionaron también que los que más se contagian son los heterosexuales y no los homosexuales. Incluso se presentó a Holanda como modelo de programas de educación sexual. Pero no dijeron que el sida comenzó y se propagó desde el homosexualismo. Personalmente he tenido el dolor de ver muchachos conocidos contaminados con esa enfermedad y que han fallecido. No niego que ahora está tan extendida la enfermedad que cualquier acto sexual fuera del matrimonio es peligroso de contaminación.

Mi opinión y de personas cualificadas es que la propaganda de condones de invitar a los adolescentes y jóvenes a tener una vida promiscua, trae consecuencias tremendas y males morales y físicos. Toda transgresión a la ley natural y a ley de Dios de alguna forma cobra con creces por lo que fueron violentadas.

La solución no es distribución de condones, sino educar a los jóvenes que lo más saludable y seguro es la abstinencia y la fidelidad, como también mencionaron en el programa. De otra forma tendrán muchas dificultades en la vida, muchachas adolescentes con hijos sin padres responsables, otras con traumas por el aborto, otros con enfermedades como el sida.

Recuerden que Dios le dio a los seres humanos el don del sexo para que en el matrimonio se donaran mutuamente el hombre y la mujer. Sería muy provechoso que Carlos Fernando invitara a su programa a personas con otras alternativas para que la juventud saque sus propias conclusiones.

La autora es miembro de ANIMU.

Editorial
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