Luis Mejía González
Primero fue la acusación del Canal 6 de televisión por un millón trescientos mil dólares; a continuación la de la guaca por cien millones de dólares; luego de la ENEL por ciento quince millones de dólares; y por último, ciento treinta millones de dólares, de fondos de la Presidencia de la República, supuesta estafa que por diferentes delitos fue cometida por el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo y su equipo de gobierno durante su administración (1997-2001), totalizando trescientos cuarenta y seis millones trescientos mil dólares, según denuncias infundadas del presidente Enrique Bolaños Geyer a la prensa nacional e internacional en 17 meses de su gobierno.
Si se toma en cuenta que el caso del Canal 6 por el que fueron a prisión por varios meses algunos funcionarios importantes de la administración del ex presidente Alemán, quedó aclarado cuando la Dirección General de Aduanas del Gobierno del presidente Bolaños certificó que los equipos adquiridos para dicha televisión habían llegado al país y fueron valorados en un poco más de dos millones de dólares, todos los indiciados en prisión fueron sobreseídos, excepto el ex presidente Alemán, quien continúa bajo prisión domiciliar. Primera grave equivocación del presidente Bolaños por falta del cuerpo del delito.
El monto del caso de la guaca fue minimizándose en el correr de 2002 hasta llegar a 70 millones de dólares y un día el presidente Bolaños anunció que ya habían localizado dicha cantidad en un banco extranjero. De inmediato el ex presidente Alemán publicó una carta dirigida al presidente Bolaños diciéndole que le enviara el documento que debiera firmar para que dicha cantidad fuera repatriada de inmediato a Nicaragua. Hasta hoy no ha habido respuesta. Segunda grave equivocación del presidente Bolaños por falta del cuerpo del delito.
La acusación por la estafa de ENEL se cayó de inmediato. Al día siguiente su Ministro de Hacienda le explicó públicamente al presidente Bolaños cómo se habían gastado dichos fondos. Y es bueno recordar a la ciudadanía que en la fecha del citado supuesto desfalco, el presidente Bolaños era Presidente de la Junta Directiva de ENEL, Vicepresidente de la República y Presidente de la Comisión Nacional de Integridad (para evitar la corrupción). De haber habido estafa el presidente Bolaños hubiera sido encontrado cómplice de dicho delito. Tercera grave equivocación del presidente Bolaños por falta del cuerpo del delito.
La acusación por uso ilegal de fondos del Gobierno podría convertirse en un bumerán para el presidente Bolaños, porque según se comentaba a finales de la década pasada los fondos que recibía él fuera del Presupuesto Nacional en la Vicepresidencia, jamás se supo en qué cuenta los depositaba, ni qué uso les daba.
Por lo anterior, al no haberse encontrado el cuerpo del delito en las acusaciones mencionadas, el ex presidente Arnoldo Alemán Lacayo es un prisionero político que no debiera estar un solo día más en prisión.
Pero el motivo principal del presidente Bolaños para continuar manteniendo ilegalmente en prisión al ex presidente Alemán —fuera de su sueño fracasado de convertirse en el líder del Partido Liberal Constitucionalista o del nuevo partido que continúa ilusoriamente teniendo en mente— y favorece directamente al Frente Sandinista, es entregar a Daniel Ortega a las autoridades norteamericanas. Y está usando como señuelo al ex presidente Alemán para tal propósito. Pero el presidente Bolaños está jugando con fuego y en clara desventaja.
La libertad del ex presidente Alemán no está en manos del presidente Bolaños, sino en las de Ortega, de la misma manera que la continuación de la Presidencia del mandatario Bolaños. Si las continuas invitaciones del presidente Bolaños a Ortega a su casa de El Raizón son para sondear la oportunidad para actuar, Ortega seguramente hace lo mismo, con claras ventajas para éste. Con sólo retirarle el apoyo de los 38 votos de la bancada sandinista en la Asamblea Nacional, el presidente Bolaños queda en el aire. Y si une esos votos a los de la Bancada Liberal, la Asamblea puede destituirlo en menos de lo que canta un gallo.
¡Cuántas de estas miserias y mala fama internacional se hubiera evitado Nicaragua y los nicaragüenses si el presidente Bolaños en vez de pretender pasar a la historia como el “campeón de la anticorrupción”, sin cuidarse de no ser corrupto y que nunca denunció desde la Comisión Nacional de Integridad, como era su obligación, hubiera continuado con la gran obra creadora nacional de Arnoldo Alemán, justamente llamado “el transformador de Nicaragua!”.
El autor es miembro del PLC.