Manuel de Jesús Sánchez Berríos
El 23 de junio de 2002 cuando se celebró la convención extraordinaria de un grupo de miembros PLC, la suerte estuvo echada. La concurrencia decidió alejarse, apartarse y disentir del grupo radical denominado arnoldista.
La convención fue clara y dio un mandato: “Hacer caminar al nuevo movimiento liberal con las estructuras vigentes y simpatizantes al nuevo grupo, las cosas fueron más allá y se formo una directiva nacional y surgió un nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
Es patente la discusión y separación, se hace clara la necesidad de darle legalidad a un grupo que adquirió legitimidad de representar a los que enarbolan la bandera de la libertad, a los que portan los estandartes de la lucha contra la corrupción y contra todos los vicios de partidos criollos y obsoletos donde no existe democracia, y a los que llevan el ideal de una coalición de partidos liberales que consolide la unidad liberal para formar un gran partido liberal. Pero ¿dónde están todos esos correligionarios representados?
¿Con qué personalidad jurídica van a actuar? ¿Cómo se identificarán ante la población y la comunidad internacional?
Se agotaron las pláticas y no hubo resultados, se ha esperado una resolución del Consejo Supremo Electoral pero los trámites duermen el sueño de los justos; el tiempo avanza y ya no hay otro camino que juntar a todos los ex miembros del PLC, a los otros liberales y simpatizantes con el gobierno liberal que preside don Enrique Bolaños, para que se demuestre que si hay un grupo del partido en la oposición, también hay una fuerza liberal que apoya al gobierno liberal.
Contrario a algunos funcionarios del actual gobierno que deberían apoyar incondicionalmente al Ejecutivo y que se atreven a hablar de errores por la formación de nuevo partido liberal, es mi opinión y el sentir de muchos correligionarios honestos que es necesario agruparnos en un partido liberal con nombres y apellidos que nos dé legalidad para poder concertar, negociar y exponer nuestros objetivos, estrategias y filosofía.
Que no anden con demagogias ni vacilaciones los timoratos. Es hora de definirse, todos los funcionarios son políticos y el Estado está constituido e impregnado de políticos, a él se llega ostentando el poder político, que se logra a través del trabajo político realizado por los partidos políticos —valga la redundancia—.
Lógicamente un gobierno instaurado en el Estado actual es producto de partidos políticos y para gobernar y realizar su gestión debe estar respaldado por su partido político. El gobierno liberal presente tiene una fracción del PLC representado por 40 diputados y las cúpulas en la oposición. Pero cuenta, según las encuestas con cerca de un 52 por ciento de liberales que apoyan al liberalismo y la gestión de Bolaños.
La población está apoyando la actuación del gobierno liberal, que se ha encargado de limpiar y depurar las instituciones y de pasarle la cuenta a todos los corruptos incluso a los de su mismo partido. El pueblo ya tiene identificado a este nuevo grupo de políticos que están respaldando la creación de una nueva era y es por eso que se necesita que todos conozcan a ese nuevo partido liberal, desde ahora, para que en las próximas contiendas electorales estén claros de cuál es la opción viable para la nación.
Además del pueblo nicaragüense, nuestros conciudadanos en el exterior principalmente de Centroamérica y Estados Unidos apoyan la gestión liberal del nuevo gobierno, la comunidad internacional, los países democráticos y amigos y hasta la Internacional Liberal respalda categóricamente al movimiento liberal del 23 de junio de 2002. Todo nos demuestra que el proceso es irreversible, necesario, urgente e inevitable: la creación de un nuevo partido liberal, nutrido de muchos liberales y democráticos que desean para las futuras generaciones una patria grande, libre, justa y honrada, libre de politiqueros, demagogos, defraudadores, saqueadores, y curada de tantas lacras de mediocridad que tanto daño y perjuicio nos han causado a través de nuestra historia.
El autor es médico y militante liberal.