Un alegre y provechoso fin de semana en Pochomil

Róger Fischer S.

Hace pocos visité a unos queridos amigos que tienen su quinta en Pochomil, para disfrutar de la brisa marina, su preciosa casa, su atrayente piscina, pero sobre todo su vieja y especial amistad. La plática inicial, casi obligada, fue sobre la situación política, los estira y encoge de los partidos liberales, las demandas y contra demandas, los dimes y diretes, y las posiciones enconadas de unos y otros. Personalmente creo que es lastimoso que el nombre de la ex primera dama ande bailando entre notas amarillas y acusaciones festinadas, su posición de mujer y su carácter de esposa de un ex Presidente de Nicaragua, me hicieron recordar y comentar que fui criado a la antigua, con respeto absoluto al sexo débil y admiración permanente por la mujer. Algunos contertulios coincidieron con mi punto de vista, otros le dieron sesgos distintos, pero todos afirmamos la necesidad de unir a los partidos liberales, en uno solo, sin apellidos ni nombres propios. Una apetitosa comida cortó la plática que derivó en festejar la buena cuchara y degustar platillos nicaragüenses de excelente calidad.

Al caer la tarde y contemplar la puesta de sol —maravilloso espectáculo— al que los nicas estamos acostumbrados, no así una gran cantidad de ciudadanos del mundo, decidimos trasladarnos casi a la orilla del mar para recibir la fresca brisa e iniciar una nueva ronda de conversaciones que por razones de edad, saber y gobierno, tuvieron como destino y comentario obligado la temida y cacareada próstata. Coincidencia y no ficción, como al revés dicen algunas películas, los tres caballeros presentes fuimos operados con versiones diferentes. Cada quien contó una historia a su manera, mientras la disimulada sonrisa de los otros acusaba falta de credibilidad y una no muy escondida posición de ser dueños de la verdad. A esas alturas concurrió un cuarto amigo, sesentón desde luego y por lo tanto conocedor del tema, operado también de la glándula masculina dispuesta alrededor del cuello de la vejiga y de la uretra. Con cierto garbo expresé que mi prostatectomía había sido realizada por ser de hipertrofia benigna, bajo la técnica transuretral. Hildo, mi anfitrión, refirió tener una enciclopedia sobre el tema, y auscultando mi caso, respondió con suficiencia de galeno: “A vos te insertaron un resectoscopio para raspar porciones de tu tejido prostático”.

La conversación se interrumpió cuando un nuevo visitante hacía su entrada.

Mejor callémonos —dijo Max—, que a este “maistro” lo dejaron usando pañales.

Recordé entonces, un artículo de Carlos Alberto Montaner, escrito doce años antes, en el que se refería a los de la tercera edad (incluyendo su papá) como un montón de viejos prostáticos. No cabe duda, aunque mi condición física no lo revele, ya pertenezco a esa minoría de personas que a través de los años, hemos vivido lo suficiente para referirlo.

Nuestra plática varió de tema y caímos otra vez en la política. “Viste qué bueno el nombramiento del hijo de Ramiro Sacasa en la Superintendencia de Pensiones. Ese muchacho es honrado” asentimos en coro. “¿Y qué se hizo Aguado…?” preguntó Ronald. “Hombré, parece que está en El Salvador”, le contestó alguien. En eso se acercaron las señoras, que venían hablando de Chepe Chico Terán y su nombramiento honorífico en el gabinete de George Bush, la posibilidad de un referéndum y la respuesta sandino-alemancista a una Constituyente.

Ante tan animada conversación, la noche se nos vino encima hasta que los bostezos nos recordaron la necesidad de ir a descansar para continuar al día siguiente con la agenda política. El domingo sólo tuvimos tiempo de hablar del talento del “Diablo” Zelaya, que recién arribara a los 74 abriles. Luego recordamos a Leandro Marín y su hábil gestión en la Secretaría de la Presidencia, y finalmente cerramos con Frank Arana, sagaz y habilidoso asesor del ingeniero Bolaños. La piscina fue más atractiva que la política y un buen chapuzón puso punto final a aquella plática.

El autor es escritor.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí