Marcio Vargas*
Al igual que la mayoría de los nicaragüenses, no llegué a conocer al doctor Francisco Xavier Aguirre Sacasa hasta que fue nombrado embajador de Nicaragua en Washington y, posteriormente, Canciller de la República. Durante sus años en el servicio diplomático, sin embargo, tuve la oportunidad de conversar con él y de entrevistarlo varias veces en mi programa de televisión. Siempre lo encontré accesible, franco, interesante y bien informado, especialmente sobre cuestiones históricas. Quizás por eso no me sorprendió cuando, semanas después de retornar a la vida privada, anunció que escribiría un Atlas Histórico de Nicaragua como un regalo a la nación en el 500 aniversario del descubrimiento de Nicaragua por Colón.
Los meses pasaron y don Francisco se dedicó a varias actividades, incluyendo la política. Lo veía menos. De vez en cuando nos encontrábamos, sin embargo, y cada vez que esto ocurría y le preguntaba por su libro, me aseguraba que no había abandonado ese proyecto y que pronto saldría.
Recientemente, el doctor Aguirre cumplió su promesa. Con el apoyo de la Colección Cultural de Centro América y del Grupo Uno, su Atlas Histórico de Nicaragua fue publicado.
Se trata de un hermoso libro bilingüe de más de 200 páginas que contiene 65 mapas de trascendencia para nuestra historia. Uno de ellos (el más antiguo) perteneció a la colección personal de Francisco Pizarro, el conquistador de Perú. ¿Por qué está un mapa de Pizarro en un atlas nicaragüense? Sencillamente porque en este derrotero de la costa del Pacífico de nuestro continente, figuran prominentemente las ciudades de León y Granada destacando así la importancia que nuestro país ya había alcanzado en las primeras décadas de la Colonia.
Otros mapas interesantísimos en el Atlas Histórico son imágenes tomadas desde un satélite de la NASA 12 horas después del terremoto que destruyó Managua en diciembre de 1972. Estas imágenes, que fueron tomadas desde una altura de más de 900 kms, claramente muestran las plumillas de humo que emanaban de lo que fuera el casco de Managua como resultado de los incendios que tanto daño causaron después de este trágico evento.
En total, el extraordinario atlas del doctor Aguirre incluye 65 mapas reproducidos en brillantes colores. Cada mapa cuenta con una reseña explicando su relevancia a nuestra historia. Y estos mapas, a su vez, complementan y le dan contexto gráfico a varios temas de nuestra historia que el doctor Aguirre ha destacado como, por ejemplo, la Guerra Nacional y las intervenciones de los marines.
El capítulo que más disfruté fue el que explica por qué el Canal Interoceánico que une al Atlántico con el Pacífico se construyó en Panamá y no en Nicaragua. El doctor Aguirre se refiere, por supuesto, a la famosa anécdota de la estampilla postal nicaragüense en donde figura el Volcán Momotombo. Esta estampilla, como es bien conocido, fue utilizada por adversarios a la ruta nicaragüense para disuadir al gobierno norteamericano de construir el canal en nuestro país alegando su inestabilidad geológica. Pero en este ensayo sobre “el canal que no fue”, vi que esta estampilla era tan sólo una pequeña parte en lo que fue una feroz campaña de cabildeo en Washington que cambió la historia del mundo y que terminó favoreciendo a Panamá.
Debo mencionar que el espléndido Atlas Histórico de Nicaragua cuenta con otro elemento que no había visto en ningún otro libro nicaragüense, un CD ROM o disco compacto que contiene más de 550 mapas de Nicaragua que se encuentran en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, institución en donde el doctor Aguirre hizo sus investigaciones.
El Atlas del doctor Aguirre resultó ser un estupendo regalo a la nación. Es fácil de leer, interesante y repleto de información que yo, al menos, desconocía. Su publicación por la Colección Cultural de Centro América es un magnifico aporte a nuestra cultura. Y el Atlas pone en evidencia algo que he venido pensando desde hace algún tiempo: Francisco Aguirre Sacasa es un personaje polifacético que tiene incluso mucho más en que contribuir a nuestro país, y no sólo en la historia y cultura.
* El autor es periodista nicaragüense.