Sexualidad, desconocimiento y consecuencias

Emma Amelia Rosales de Granja*

La sexualidad es uno de los temas más polémicos. En este espacio quiero referirme únicamente a la homosexualidad, pero quiero invitarlos a la reflexión con una actitud abierta y madura encauzando la mente a pensar acorde con nuestra naturaleza y dejándonos guiar por nuestro sentido común.

En una marcha de protesta de un país desarrollado se leían carteles: “Exigimos que se legalice el matrimonio homosexual”, “Abajo los prejuicios,” “Déjennos seguir nuestra naturaleza”.

Me pregunto: ¿Se puede creer que la escena de un hombre copulando con otro hombre sea natural? ¿Que dos mujeres o dos hombres adopten a un niño para que crezca “naturalmente” en un hogar? ¿Dónde están aquí los defensores de los derechos del niño?

El ser hombre y mujer es un diseño que se complementa, cada uno tiene lo que al otro le falta, el desarrollo heterosexual efectivo depende de si existen o no contactos prolongados y sanos del niño con miembros de ambos sexos (padre y madre) durante el crecimiento.

“Dios perdona siempre, los hombres a veces, pero la naturaleza nunca”. Esta expresión tiene que ver con personas con grandes confusiones y aventuras sexuales y, además consecuencias profundamente irreparables, que la señora Gioconda Belli no midió al llamar a la homosexualidad “natural como la sexualidad destinada a la procreación”. Con su artículo favorece a la frecuencia de esta práctica sin medir sus alcances. ( LA PRENSA, Opinión, 8 de junio).

La conducta desviada no es una enfermedad, por lo tanto no puede curarse, pero sí prevenirse con la construcción y fortalecimiento de la familia basada en amor, respeto y autoestima. La homosexualidad es una conducta aprendida y puede ser tratada psicológicamente cuando voluntariamente se busca ayuda.

Con este tema se ha difundido la creencia de que cada quien debe hacer lo que le plazca, se entendería mejor si el homosexual fuera adicto a una sustancia, la gente entendería que debe cambiar por su propio bien, pero como su adicción es sexual es necesario pregonar que no son culpables y necesitan apoyo y comprensión. Claro que necesitan comprensión, pero no apoyo porque como es una conducta aprendida es también reversible. Si ellos quieren.

El artículo de la señora Belli dice: “Les haría bien a quienes tanto se asustan de este tipo de amor leer…” Yo recomiendo leer sobre el tema discutido (1 Cor. 6, 9-11), que no es mi palabra sino la de Dios.

Ella (la señora Belli) quiere explicar las realidades con referencias mitológicas, ignorando la ciencia, y eso es grave. Sería como seguir pensando que la tierra es plana y no redonda, sólo porque las mitologistas así lo creían.

Las cosas son buenas o malas, nada a medias, y menos cuando en este asunto se quiere involucrar a Dios practicando filosofías que hacen bien a intereses minoritarios y conveniencia propia. Creo que estas personas que piensan y escriben en esta formas tienen un Dios que les pertenece sólo a ellos, un Dios egoísta que les permite la falsa creencia de “libertad de pensamiento” muy lejana a la palabra de Dios.

La señora Belli llama intolerante al clero católico. No sé quién sería en este caso más intolerante, si los que mal usan la palabra libertad o los que practican la libertad espiritual bien dirigida, acogiendo la única verdad. Me refiero a la paz interior y divina que cualquier persona desearía tener.

* La autora es psicóloga.
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Editorial
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