Migdonio Blandón
Da pena reconocer que la causa principal del atraso que en muchos aspectos se tiene en la sufrida Nicaragua es la falta de ética y civismo en un gran porcentaje de la ciudadanía nicaragüense, de manera específica en parte considerable de quienes, habiéndose preparado académicamente, áridos de principios morales y atraídos por el espejismo económico de algunos políticos que tergiversan el sentido de política en politiquería y con descaro se aprovechan de ella.
Así, desde la independencia a la fecha, el país ha venido trastabillando, sin poderse consolidar la democracia que es el sistema que ha efectuado el progresivo resurgimiento de los pueblos, consolidándose ética y cívicamente. Por lo que la falta de ese básico elemento ha hecho que Nicaragua, a pesar de su gran riqueza potencial y múltiples atributos para realizar importantes proyectos, y no obstante las buenas intenciones de las mayorías, no se ha logrado salir del subdesarrollo.
Prueba fehaciente es la situación actual. Por el crónico mal del caudillismo al que la politiquería se ha hipotecado por personales intereses o enfermizo fanatismo, haciéndoles creerse insustituibles, los intereses sectarios se imponen sobre los intereses nacionales; a pesar de la intención del Poder Ejecutivo de instaurar un verdadero estado de derecho, el que a veces mal asesorado, al caer en equívocos inflados por ellos al máximo saben aprovecharlos.
Así, la propuesta reciente de plebiscito del señor Presidente para consultar al pueblo sobre temas públicamente debatidos, de manera específica la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, fue rechazada quizá por temor al repudio ciudadano, proponiendo los pactistas una constituyente que para consulta no es necesaria. Posteriormente se efectuó la elección de los magistrados ignorando la lista presidencial que es mandato constitucional. Ahora ha salido a luz pública el importante documento presentado por un grupo de ciudadanos al Presidente de la República, “5 puntos por Nicaragua”, que ha sido bien acogido por él, y supuestamente, conociendo su idiosincrasia, ha de serlo por la gran mayoría del pueblo al cual de hecho me sumo. Y sugiero agregar un punto más, que es abolir pensiones vitalicias a ex funcionarios que puedan trabajar, a excepción de quienes lo necesiten.
Nicaragua es la más necesitada. Para levantarla de su postración es necesario con la debida ética empaparnos de civismo, amamantar a los infantes y nutrir con él a los estudiantes. Vale la pena apropiarse de la célebre frase de J. F. Kennedy: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país”. Lo que se hace en servicio de la madre Patria redunda en el bien colectivo y de las nuevas generaciones. Así, con el debido orden enmarcado en los principios morales y preferentemente cristianos, se podría en tiempo no lejano salir del subdesarrollo y de la miseria integral que ha invadido nuestros ambientes, reivindicándose la sociedad en mayor o menor grado de la culpa que a todos alcanza al menospreciar los mandamientos de la ley de Dios, que ha impedido alcanzar el ideal soñado por los próceres, pues solamente “donde hay orden está Dios”.
El autor es miembro de Eduquemos.