Edgard Rodríguez C. [email protected]
Phil Niekro tenía 46 años aquel ocho de septiembre de 1985, cuando conquistó el triunfo 299 de su carrera. Sus articulaciones habían perdido flexibilidad y el paso del tiempo se reflejaba en su rostro, pero su bola de nudillos seguía haciendo estragos.
Para su siguiente salida, el “Yankee Stadium” abrió sus puertas para darle la bienvenida al club de ganadores de 300 juegos, pero la nudillera no hizo las piruetas de costumbre y Niekro cayó. Lo que nadie sospechó, es que fallaría cuatro veces más.
Finalmente el seis de octubre, y trabajando en el viejo “Exhibition Stadium” de Toronto, Niekro alcanzó el triunfo 300. Era el último día de la temporada, y fue a la vez, su última apertura con los Yanquis.
Roger Clemens espera tener mejor suerte.
El espectacular lanzador, que inició en Boston y que tras un breve paso por Toronto, aterrizó en Nueva York, ha sido sacudido violentamente por los Medias Rojas y Tigres de Detroit en las dos últimas salidas, mientras el triunfo 300 se resiste a llegar.
¿Qué pasa con Clemens? Esa es la gran pregunta luego de verlo ceder 14 carreras en sus últimas dos salidas. Es como si de súbito, su recta haya perdido prisa, el slider no deslice y el tenedor se resista a contonearse. ¿Qué es lo que sucede con el ´Rocket´?
Clemens está fuerte, pero en sus últimas dos salidas se ha visto más armado de poder que de su serenidad habitual. La presión lo está afectando y se ha tornado muy ansioso. Intenta trabajar tan fino, que al final se expone demasiado y termina destruido.
Muchos pensarán que después de 586 partidos en las Grandes Ligas, sería ridículo pensar que Clemens está presionado. Sin embargo, la presión es un detalle inherente a la naturaleza humana, tan fuerte, que es capaz de paralizar nuestra voluntad.
Además de la legión de seguidores yanquistas y de sus propios fanáticos, Clemens trata de no fallarle a por lo menos cien personas, entre familiares y amigos muy cercanos, que le siguieron a Detroit y que ahora hacen planes para moverse a Chicago.
Así que el sábado, Clemens hará otro intento.