Nicaragua; un país con muchas oportunidades

Carlos Denton

El financista George Soros ha dicho que los inversionistas exitosos son aquéllos que invierten donde y cuando la muchedumbre no se da cuenta.

Se invierte entonces, y siguiendo las ideas de Soros, en lugares como Nicaragua donde las condiciones están dadas para un repunte económico pero donde no han llegado aún los inversionistas fuertes del mundo.

Hasta la fecha casi sólo son los chinos de Taiwan y algunos ticos que han descubierto lo que es la gran oportunidad que representa Nicaragua. Los primeros principalmente han puesto fábricas maquiladoras, mientras que los segundos han invertido en supermercados, hoteles, fábricas y empresas de servicios de diferentes tipos.

Al fin Nicaragua parece haber logrado la estabilidad política. Algunos se mostrarán incrédulos frente a esa aseveración, pensando en los choques continuos dentro del Partido Liberal (gobernante) y de los aún persistentes problemas institucionales que sufre el país, pero se puede decir con seguridad que ya todo el mundo político nicaragüense ha aceptado una cierta “regla de juego” y que cada vez más se está quedando en firme.

Ya han pasado los días de los choques violentos, de las famosas “asonadas”, del despilfarro descarado del tesoro nacional, de las quiebras bancarias, y de tantas otras prácticas que provocaban el desconcierto nacional y la desconfianza del empresario inversionista.

El que no ha visitado a Nicaragua en varios años descubrirá una infraestructura mejorada desde lo que es el Aeropuerto Internacional y las calles de la ciudad, hasta el suministro de servicios telefónicos y de energía eléctrica. Encontrará un pueblo amable y muy deseoso de trabajar.

El pintar el cuadro demasiado bonito tampoco es correcto. Igual que en Panamá, que también pasó por un largo período de dictadura militar, las leyes laborales inciden negativamente en lo que es la inversión y en la productividad. En ambos países, y son los únicos en Centroamérica que tienen esto, el trabajador disfruta de 30 días de vacaciones anuales, y, además, de una multitud de feriados. La jornada es limitada, y en el sector público es sólo comparable con Francia entre los países de la G7.

Los trámites en las instituciones públicas aún son engorrosos y tediosos, y no es inusual tener que ofrecer una “propina” para agilizarlos. El Gobierno actual está comprometido a mejorar esta situación y ya se ven algunos de los resultados.

Ya se comienzan a ver más turistas llegando al país, porque también hay incremento en la oferta hotelera y en los vuelos que llegan a Managua desde el exterior. Las playas, los lagos y la naturaleza constituyen lo más importante de lo que puede ofrecer Nicaragua al visitante; ahora ofrece el país estos atractivos pero de una mejor calidad y a precios competitivos.

Hay más de uno que ha estado comprando tierras aledañas a los lagos y las playas con la esperanza que es inevitable que haya un auge cada vez más pronunciado en lo que es la industria “sin chimeneas”.

Nicaragua tiene una industria minera creciente y, además está permitiendo la exploración petrolera en las costas del Caribe.

Algunos objetarán estas industrias, y tendrán seguramente sus razones, pero en un país con tantas necesidades como éste, el gobierno no puede cerrar la puerta a ninguna oferta de aumentar la producción y el empleo.

Sin duda ninguna, Nicaragua calza bien con las ideas de George Soros y el que espera mucho para invertir en este país encontrará que los costos para entrar a ese mercado incrementarán rápidamente cuando el mundo inversionista descubre esta oportunidad.

El autor es costarricense, director de Cid Gallup para Latinoamérica.  

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