Una mala nutrición

Ver gráficoVioleta Carvajal, nutricionista y coordinadora de carreras en la UCA, nos dijo que muchos de los estudiantes se quejan de mareos, náuseas y dolores abdominales porque se saltan los tiempos principales de comida, desayuno y almuerzo, y sólo comen “chucherías”. Una persona debe ingerir un promedio de 2,000 a 1,800 calorías diarias, dependiendo de […]

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Violeta Carvajal, nutricionista y coordinadora de carreras en la UCA, nos dijo que muchos de los estudiantes se quejan de mareos, náuseas y dolores abdominales porque se saltan los tiempos principales de comida, desayuno y almuerzo, y sólo comen “chucherías”. Una persona debe ingerir un promedio de 2,000 a 1,800 calorías diarias, dependiendo de su actividad, pero éstas deben estar distribuidas en cada grupo de alimentos. Así, un gramo de proteínas equivale a cuatro calorías, un gramo de carbohidratos es igual a cuatro calorías y un gramo de grasa aporta nueve calorías al organismo. Un vaso de leche únicamente contiene unas 12 calorías.

Para Carvajal, un estudiante mal alimentado va a tener problemas de concentración y aprendizaje, “aquellos que experimentan una disminución de sus facultades mentales, especialmente de la memoria, deben en primer lugar revisar la secuencia de los alimentos y la hora en que los consumen”, dijo la especialista.

“El cerebro, únicamente obtiene energía a partir de la glucosa que toma de la sangre a lo largo del día. Esos niveles estables de glucosa se obtienen luego de consumir proteínas de alta categoría (leche, queso, pavo, pollo, etc.), especialmente en las primeras horas de la mañana. Ocurre que, entre las cinco y nueve de la mañana, se elevan las hormonas que promueven la conversión de las proteínas en glucosa. Por ello, las proteínas ingeridas al despertar, proporcionan a lo largo del día, los niveles de glucosa necesarios para el aprendizaje y la memoria”.

Muchas veces tendemos a calcular el valor nutricional de las comidas basándonos en las calorías ¡error! Éstas no reflejan si estás o no bien nutrido sino sólo la cantidad de energía que los alimentos aportan al organismo. Un banano, por ejemplo, tiene las mismas calorías que una gaseosa, pero ¿cuál crees vos que tiene más vitaminas?

Según Adelaida Roiz, directora de carrera en la UCEM, “una dieta basada sólo en proteínas provoca la formación de cetona. Esta sustancia eleva los niveles de acidez de la sangre destruyendo los tejidos. Se produce deshidratación. Al contrario, si la dieta es alta en carbohidratos, caemos en la desnutrición proteica. Los órganos se debilitan, el pelo se cae, las uñas se vuelven quebradizas y las infecciones son más frecuentes”, aseveró Roiz.

La falta de ciertos alimentos conduce a problemas de salud. “Por ejemplo, si no incluimos fuentes de calcio en nuestra dieta nos exponemos a tener problemas de caries y debilidad en los huesos (los niños y adolescentes deben tomar al menos dos vasos de leche al día porque están en etapa de crecimiento). Si no consumimos vitamina A, pueden haber problemas de visión y se forma un exceso de queratina en los tejidos (aparece la “piel de ganso”). La falta de vitamina C impide la adecuada absorción del hierro, provocando anemia”, enfatizó.

Ambas nutricionistas estuvieron de acuerdo en que lo importante no es si te comes un plato de comida o una hamburguesa. El abuso o exceso de las porciones es lo que provoca obesidad y obviar algunos alimentos por considerarlos “malos” puede traer graves consecuencias para la salud. La falta de tiempo y el costo de los alimentos sanos no es excusa para tener una mala nutrición. “Vivimos en un país rico en variedades de frutas y verduras. Es cuestión de disciplina y voluntad”, manifestaron.  

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