A diferencia de estas carreras que reciben el permiso de la Policía Nacional, en las competencias nocturnas se mezclan el alcohol y las drogas. (LA PRENSA/Lorío)

Droga, alcohol y lucro

Los corredores hasta usan nitrógeno para “volar” en las pistas Wilder Pérez R. [email protected] La acusación de la Policía Nacional al campeón mundial Ricardo Mayorga, cayó como bomba a los corredores ilegales de autos en Managua. Ahora nadie corre y nadie vio nada. Hasta los que vieron temen hablar. Ante eso, LA PRENSA recurrió a […]

  • Los corredores hasta usan nitrógeno para “volar” en las pistas

Wilder Pérez R. [email protected]

La acusación de la Policía Nacional al campeón mundial Ricardo Mayorga, cayó como bomba a los corredores ilegales de autos en Managua. Ahora nadie corre y nadie vio nada. Hasta los que vieron temen hablar.

Ante eso, LA PRENSA recurrió a la información de inteligencia que tiene la institución castrense, y en base a eso, describimos cómo puede ser una noche de competencias.

A las 7:30 p.m., los corredores empiezan a llegar a sus distintos puntos de reunión, normalmente las gasolineras Texaco de Las Colinas, Shell de la Rotonda Jean Paul Genie, y Esso de las rotondas Larreynaga o Metrocentro.

La reunión, el consumo de alcohol, mayormente a través de la cerveza, y en algunos casos hasta droga (crack, cocaína, marihuana), suben a medida que llega la medianoche. El ambiente remite a música rock, rap o hip-hop.

Hacia la 1:00 a.m., inician las apuestas. No hay récord ni etapas clasificatorias, se compite “pelo a pelo”. Al igual que en las apuestas de gallo, los corredores luchan en pareja, a disposición de los apostadores, aunque muchas veces, los mismos licitadores son los que manejan.

El que hace de juez se coloca en la meta, y otros voluntarios obstaculizan los carriles de competencia. Las carreras suelen iniciar desde la Texaco a la Jean Paul Genie, o desde esta rotonda, hacia Las Colinas. También pueden ir de Larreynaga a la pista Miguel Gutiérrez.

A la 1:00 a.m., el árbitro agita su pañuelo hacia abajo, dando inicio a la carrera de un “supuesto” cuarto de milla, que dura pocos segundos, gracias, en algunos casos, a que el combustible ha sido reforzado con nitrógeno.

Necesitan unos 30 metros para detenerse, después de alcanzar velocidades próximas a los 200 kilómetros por hora, en vías donde lo máximo permitido es entre 45 y 60 k/h.

El primer tramo, se caracteriza por el dinero, dado que las apuestas llegan a los 15 mil dólares. El segundo, por la audiencia, que puede alcanzar las 500 personas. El juego es no quitarse cuando llega la patrulla policial, y montar la carrera una vez que ésta se marchó.

Una hora y media después, todo ha terminado, los ganadores, contentos, cuentan su dinero, los perdedores buscarán más.

Mientras, los vecinos u ocupantes de las vías pueden descansar o viajar tranquilos, ya no hay peligro, ni ruido ensordecedor en las calles, sólo la sospecha de encontrar una nota roja sobre el caso, en la próxima edición de este rotativo.

NO SON DE CARRERA

Según la Policía Nacional, los vehículos no son autos de carrera, sino carros de “hijitos de papá”, con cambios como cola de pato, calcomanías, y escapes más grandes de lo normal.

Normalmente los corredores son gente mayor de edad. Desde los 18 años hasta edad indefinida. Esto incluye a conductores contratados específicamente para hacer ganar el auto.

La Policía contabiliza entre 20 a 25 vehículos involucrados en estas competencias. Extraoficialmente la cifra podría subir a 49, de grupos que llegan de distintas zonas de Managua.

Sorprendentemente, no hay estadísticas oficiales de personas muertas o lesionadas por causa de esta actividad, pero los castrenses no quieren esperar a que esto ocurra.  

Deportes

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí