Guerra en Irak y “cuarto poder”

Freddy Potoy R. [email protected]

Una vez más queda claro que el poder militar, económico, político y otras influencias, cuando se quieren hacer sentir simplemente se imponen.

La NBC anunció el lunes que tanto esa cadena televisiva como el National Geographic cortaron sus relaciones con el veterano corresponsal de guerra estadounidense, Peter Arnett.

Arnett (nacido en Nueva Zelanda en 1934) fue expulsado de Indonesia en 1962 por publicar informaciones que no gustaron al Gobierno, se convirtió en el epicentro de un escándalo en la CNN por un documental sobre el uso de gas sarín de las tropas de EE.UU. en Vietnam y ahora sofocó a la NBC por conceder una entrevista a la televisión iraquí, en la que asegura que Washington calculó mal su plan de guerra.

Los poderosos siempre quieren que los periodistas publiquen lo que a ellos les place, y el mundo no es así.

Arnett lleva toda la vida metido en guerras. Varias décadas de conflictos bélicos a sus espaldas y algunas relaciones tormentosas con sus jefes le han convertido en uno de los corresponsales más famosos de la televisión. “No quiero marchitarme en un despacho, quiero estar ahí fuera informando desde el frente el tiempo que pueda”, dijo una vez Arnett a su hija, una periodista del Boston Globe, según publicó El Mundo, de España.

Este caso de Arnett (quien consiguió una entrevista personal con Saddam Hussein en 1998 y la primera en televisión con Ossama bin Laden en 1997), pone en el tapete que ante situaciones como éstas, el “cuarto poder” queda en desbalance.

La semana pasada, varios periodistas que cubren la guerra en Irak, denunciaron que fueron censurados en sus propios medios de comunicación y tuvieron que publicar la otra cara del conflicto en periodistadigital.com

A EE.UU. y Gran Bretaña no les gusta ver publicados sus errores estratégicos, sus masacres contra civiles y se niegan a aceptar que a veces son humillados. Pero lo cierto es que todo esto es parte del teatro de la guerra y la obligación de los periodistas es cumplir con el mundo informando de todo lo que ocurre. ¿Por qué ocultarlo?

Algunas cadenas de televisión y medios escritos han desempeñado un papel bastante discreto en relación a otros momentos históricos que el mundo ha vivido. En esta guerra, estos medios de comunicación, a veces han hecho el papel de voceros oficiales de las fuerzas aliadas y no han ido más allá de las exigencias que el caso amerita.

Lluís Foix, publicó en La Vanguardia de España, que lo más novedoso de esta guerra es su cobertura informativa. Son 500 periodistas que comparten con los soldados la experiencia directa de la guerra, al margen de los centenares que envían material desde los países que bordean Irak.

Esto que plantea Foix, obviamente supone una serie de compromisos por parte de los periodistas y los medios a los que ellos representan en el frente de batalla, lo cual es aprovechado por las fuerzas aliadas. EE.UU. y Gran Bretaña saben que la libre circulación de las imágenes modula la opinión pública mundial y eso es peligroso para ellos. Saben que el poder de la información tiene sus efectos y por eso es que ponen sus barreras.

Después que termine la guerra, ¿les gustará ver o no publicado “el turismo postbélico”? Esperemos.  

Editorial
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