- Joe Kerrigan admite que “algo” no funciona
Edgard Tijerino [email protected]
Hace tres años, Randy Johnson registró 9.70 en efectividad durante el entrenamiento primaveral. Nadie se preocupó. ¿Por qué, si detrás del espectacular zurdo se encontraba una impresionante historia construida con suficiente hierro y concreto? “Asunto del momento. Durante la temporada volverá a ser mortífero” escribió Rod Beaton en el USA Today…Y así fue.
No es ése el caso de Vicente Padilla, actualmente con 10.50 en carreras limpias después de dos inicios. El lanza-llamas pinolero va apenas a su segunda temporada como abridor, y viéndolo flaquear, el manager Larry Bowa, con su sistema nervioso alterado, recuerda rascándose la cabeza, como decreció después del Juego de Estrellas.
Sacudido bruscamente como palmera en un vendaval por un par de jonrones que produjeron 4 carreras en el propio primer inning frente a los debilitados Indios de Cleveland, Padilla, como es natural, fue sometido a escrutinio posteriormente por el coach de pitcheo Joe Kerrigan y el manager Larry Bowa.
“Sus lanzamientos estuvieron altos. Necesita re-estructuración en su rutina de adiestramiento y ajustes en su mecánica”, dijo Kerrigan, sin pretender alarmar, aunque agregó algo más grave: “está dibujando sus lanzamientos”.
Padilla, es la joya nica de más alto kilataje en el mejor béisbol del mundo, y por eso, nos precipitamos hacia la preocupación cada vez que es bateado. Y es que, en nuestra ansiedad por verlo instalarse en el estrellato, lo imaginamos fabricando obras de arte monticulares, como las logradas frente a Cascabeles y Gigantes el año pasado, creyendo que es fácil conseguir ese tipo de fotocopias.
Cy Young ganó 511 juegos, una cifra récord deslumbrante, pero perdió 313 veces, más que cualquier otro pitcher en el repaso de todos los tiempos. ¿Sabían ustedes que Cy Young perdió 20 o más en tres temporadas? No se trata de utilizar amortiguadores y utilizar antifaces para justificar las dos primeras señales de Vicente, pero el béisbol es así amigos, sobre todo en la fase de entrar en calor.
Es Bowa quien dice: “Lo están atacando muy temprano. Sé que tiene madera para ser un pitcher de Grandes Ligas y quiero verlo un paso adelante. Su rutina no es buena cuando comienza a lanzar. Da la impresión de no estar listo para el primer inning. Es algo de concentración lo que necesita”.
A diferencia de lo que se opinó en la primera salida, Bowa ahora se muestra inconforme, y no subestima el ver prematuramente averiado a quien está programado para ser tercer abridor.
¿Qué dice Padilla sobre estos puntos de vista?
“Pienso que Bowa necesita ser más paciente. Yo soy paciente para mejorar. Lo diferente es que el año pasado vine al entrenamiento después de lanzar pelota invernal, ahora no”.
Claro que es una diferencia cuando se trata de un pitcher en construcción. Denis estuvo trabajando en el béisbol del Caribe durante sus primeros años, pero en Filadelfia consideraron que el declive de Padilla en la recta final de la temporada, se debía al exceso de trabajo.
Se observa que aún bajo el sol que brilla intensamente en Clearwater o Winter Haven, Padilla no está lo suficientemente caliente. Pero Kerrigan va más allá: “Tiene que tener un plan determinado para prepararse. Usó cuatro bolas rápidas y después vino con lanzamientos de quiebre. Careció de enfoque. Es un asunto mental”. En tanto Bowa apuntó como clavando una estocada: “El año pasado perdimos tres o cuatro juegos porque fue agredido muy temprano. Hay que trabajar sobre eso”.
Eso sí, su bola rápida —sin la dirección correcta— está zumbando, su brazo está fuerte, su confianza parece estar resistiendo los cuestionamientos, y sólo pide paciencia. Lo que altera a Bowa y Kerrigan es que se trata de un pitcher que ha provocado expectativas tan grandes como el Himalaya.
TRES JONRONES
En su primera apertura frente a los Rojos, Austin Kearns le conectó un jonrón de tres carreras, y el sábado, Ben Broussard y Omar Vizquel, le colocaron un par de pelotas más allá de las verjas en Winter Heaven.
Un total de tres jonrones y 7 carreras limpias a lo largo de seis entradas, dibujando cuatro ceros, un detalle para meterlo en las consideraciones.
Contra los Rojos, Padilla ponchó a 3, en cambio, cedió dos pasaportes y no ponchó frente a los Indios. Le han conectado 9 hits, un promedio de 1.5 por entradas.
Parece prematuro preocuparse, como dice Eduardo Montealegre de su candidatura, pero aquí, inevitablemente, nosotros estamos más alterados que Bowa y Kerrigan.
Y es que estamos ansiosos por ver a Padilla instalado en la cima de la montaña como un abridor consistente.
Por ahora, él no ha perdido la confianza en su brazo y su progreso, y sólo pide un poco paciencia.