Élida Z. Soló[email protected]
Una persona pequeñita ha muerto. Era un ser humano que tenía derecho a nacer y no se le permitió, el bebé de Rosa, la niña nicaragüense violada y embarazada de nueve añitos. Asesinaron al bebé en lo oculto, bajo la sombra oscura de la noche y quizá ni siquiera se le dio sepultura a sus restos. Al menos no se ha revelado su paradero.
Tristemente, ante todo el drama que llevó a este violento y escandaloso desenlace, muchas personas en posiciones de poder, simplemente se lavaron las manos como Pilatos ante las presiones de los sedientos de sangre que pedían al igual que hace dos mil años, la vida de un inocente. ¡Así que al que le caiga el guante que se lo plante!
El Código de la Niñez y la Adolescencia dice que le corresponde al Ministerio de la Familia (Mifamilia) dar protección especial a la niñez (Artículo 76) y son las causas para tal protección, entre otras,“Cuando sean abusados y explotados sexualmente” y “Cuando se trate de niñas y adolescentes embarazadas”. Sin embargo, mientras funcionarios del Mifamilia coordinaban con sus homólogos en Costa Rica el traslado de Rosa y su familia a Nicaragua, llegó un señor Silvio Antonio Jiménez Estrada, de la Procuraduría de Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y se presentó ante las autoridades ticas para que se le entregara a la niña. Esto fue comprobado con la Ministra de la Niñez y Adolescencia de Costa Rica, señora Rosalía Gil Fernández. Luego Rosa y sus padres aparecen en Nicaragua en poder de la Red de Mujeres Contra la Violencia que pide, para salvarle la vida a Rosa, un aborto de la vida de su bebé. ¡A saber qué le dirían a “Rosa” y sus padres, para que cambiaran de idea porque en Costa Rica querían al bebé!
El Sr. Carlos Emilio López, Procurador de la Niñez de la PDDH, desde el traslado de la familia clama por la vida de la madre, Rosa, y por “sus derechos” sin decir ni una sola palabra sobre el derecho a la vida del bebé más débil e indefenso que Rosa lleva en su vientre, a pesar que el Código de la Niñez dice que: “las niñas, niños y adolescentes tienen derecho intrínseco a la vida desde su concepción”. El bebé de Rosa tenía ya diecisiete semanas de camino al nacimiento, camino que todos recorren antes de nacer. ¡Se es humano desde que se es concebido o nunca llega a serlo!
El Ministerio de Salud (Minsa) a quien le toca evaluar la situación de la salud de la niña no sabe dónde la tienen escondida. Parece que sólo la Red de Mujeres y la PDDH saben dónde permanece, al menos así se les dijo en Minsa y Mifamilia a la otra parte de la sociedad civil que buscaba defender a las dos vidas. No pudo este sector darle ninguna información ni a Rosa ni a sus padres para ayudarlos a hacer una decisión con toda la información y no sólo de un lado.
Desde que llegan a Nicaragua los que ocultan a Rosa, piden un aborto, dicen que “terapéutico” para salvar a la madre-niña y alegan que los ampara el Código Penal, Artículo 165, porque es un parto de alto riesgo. Los médicos nos han hablado en diferentes programas de televisión y radiales que los riesgos mencionados para el embarazo de Rosa son los mismos en muchos casos y no sólo el de una niña de 9 años. Los médicos en Costa Rica se pronunciaron claramente que no era prudente un aborto. ¿Será que allá la medicina está más atrasada? Aquí al fin se pronuncia un equipo de tres médicos del hospital Fernando Vélez Paiz y dan un veredicto salomónico. Nada más que no se entregó la niña a Mifamilia quien la pide y tiene la autoridad para buscar “el bien superior” de los dos, niña y bebé, sino que se dice que son los padres los que deben hacerse cargo de Rosa. A pesar que era público que los papás pedían un aborto para el bebé de Rosa y que los abusos sexuales en menores suelen suceder dentro de la misma familia. Aún no se había comprobado la inocencia del papá o padrastro porque nunca se le hizo la prueba para ver si no tenía las enfermedades venéreas que tenía Rosa. Además, ¿desde cuándo tienen derecho los abuelos a matar a sus nietos?
¿Y la Red de Mujeres Contra la Violencia, qué hizo para promover una investigación sobre el propio culpable de violencia contra la mujercita, Rosa? Nada. ¿Acaso se interesó para que se examinara al padre o padrastro? El joven en Costa Rica estaba bajo prisión preventiva. Pero del otro posible sospechoso, hasta se ha hablado que podría irse con toda su familia fuera del país. El joven costarricense ahora será puesto en libertad porque además de que no es portador de las enfermedades venéreas de Rosa, ya no hay cómo hacerle la prueba del ADN porque no hay cadáver del bebé, lo cual hubiera señalado al verdadero violador de Rosa. La Red, con tantos miembros que se autollaman defensores de la mujer, no se interesó en procurar la prueba mayor, para castigar al violador. Prefirió ocultarla no se sabe si para seguir engañando a la gente, haciéndoles creer que eso que estaba dentro del vientre de Rosa no era una vida humana sino “una masa de células”. O ¿será que no quiso presentar a un bebé descuartizado para seguir propugnando que defiende contra la violencia?
Y en la “Nueva Era” anticorrupción ¿se fortalecerá “la ley del más fuerte” (que es la ley de la selva)? Por favor, es necesario que aclaren: ¿Quién defiende a quién aquí? Espero que el señor fiscal ayude a encontrar lo que parece no estar del todo claro.
La autora es presidenta de la Asociación Nicaragüense por la Mujer–ANIMU.