Christian X. [email protected]
Me pregunto como ciudadano, el porqué ahora es delito defender el derecho a la vida, aparentemente la “Nueva Era” se ha convertido en la Santa Inquisición, en donde se es juzgado y condenado antes del saber el porqué de la culpa.
Mucho se ha hablado en torno al caso de la niña de nueve años que fue abusada y producto de este crimen quedó embarazada, sin embargo sólo la Procuraduría de los Derechos Humanos, así como los Organismos de la Sociedad Civil se han movilizado y exigido que se abra una causa judicial en perjuicio del autor de esto horrendo hecho, así como se está demandando que se haga justicia en relación a otros muchos, en donde, cientos de niñas y niños son abusados sexualmente quedando estos delitos en la impunidad debido a la falta de interés de parte del Estado por implementar efectivamente las políticas de protección especial ante casos de abuso y discriminación estipulados en el Código de la Niñez y la Adolescencia.
Es lamentable la postura que ha tomado la alta jerarquía católica, así como las autoridades de Salud y de la Familia, en donde, por promulgar una campaña en contra de la muerte y respeto a la vida, se ha violado e irrespetado el interés superior de una niña de nueve años que requiere protección especial.
No se puede permitir que por cada caso de una niña o adolescente abusada, no se tome en cuenta la opinión de ella misma y sus familiares inmediatos, cuando su estado de salud se encuentre en alto riesgo. “Rosa” está siendo revictimizada nuevamente y estas acciones emprendidas por parte de algunos sectores del Estado y religiosos, podrían traer aún más graves afectaciones sicológicas a la niña si persisten en perseguir y acosar a sus padres después de todo el drama que ya están padeciendo.
Es peligroso pensar que los y las nicaragüenses que viven fuera del país, particularmente niños y niñas no tengan un respaldo de parte de las autoridades nacionales ante hechos que son violatorios a su integridad física, psicológica y moral, sugiero a las autoridades así como a las jerarquías religiosas que en vez de montar una persecución en contra de las víctimas deberían enfocar sus acciones por hacer prevalecer la justicia hacia los victimarios.
No hay que buscar “chivos expiatorios” en donde no hay, considero que el papel de las autoridades es facilitar a los padres de la niña “Rosa”, soluciones reales para que puedan superar este drama, tales como empleo, vivienda y atención psicológica para que ellos y la niña puedan salir de este calvario.
El autor es comunicador del centro Dos Generaciones.