Pocas veces hemos recibido tantos mensajes sobre alguna publicación de carácter político, como los que recibimos esta semana después de que informamos el domingo 23 de febrero que el jefe de bancada del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Enrique Quiñónez, anunció la probable candidatura presidencial de la esposa de Arnoldo Alemán, señora María Fernanda Flores de Alemán.
“María Fernanda es una excelente mujer, una mujer muy capaz, muy preparada, sobre todo que ha demostrado fuerza y valentía y de apoyar a su marido y lógicamente que esos son valores que los liberales reconocemos”, declaró Quiñónez a LA PRENSA.
Pero todos los mensajes que recibimos al respecto fueron de repudio a la propuesta de Quiñónez y a la misma esposa del ex presidente Alemán. Inclusive en algunos de esos mensajes se acusa a LA PRENSA de hacerle el juego a los Alemán, y se dice que un periódico serio como éste no debería hacerse eco de los disparates de los político que simplemente buscan publicidad gratuita.
En realidad, ya antes de la publicación de las declaraciones de Enrique Quiñónez prepostulando a la esposa de Arnoldo Alemán como posible candidata presidencial del PLC, se nos había criticado por la entrevista de fondo, en toda una página, que LA PRENSA hizo a la misma señora y fue publicada el domingo 2 de febrero.
En aquella ocasión se nos cuestionó porque no criticamos editorialmente las declaraciones de la señora de Alemán, en las que ella justificó haber retirado 3.9 millones de dólares de las cuentas de la FDN en Panamá con el argumento de que ese dinero “era de las cuentas de las sociedades ‘holding’ de la FDN y no del gobierno de Nicaragua”; y justificó también la esposa del ex presidente Alemán que éste hubiera derrochado dinero del Estado en joyas y viajes de luna de miel con ella, porque, aseguró María Fernanda Flores de Alemán, “Arnoldo como Presidente de la República tenía todo el derecho a tener sus gastos confidenciales y hacer lo que él quisiera”.
Semejante desfachatez y la insólita propuesta del jefe de bancada del PLC, Enrique Quiñónez, de proponer a la señora Flores de Alemán para próxima presidenta de Nicaragua, demuestra el envilecimiento de la clase política dominante cuyos miembros más prominentes consideran que es normal apropiarse de los recursos del Estado, como si éste fuera un botín personal y familiar.
Ahora bien, precisamente porque la rapaz corrupción del ex presidente Arnoldo Alemán salpicó a toda su familia, pareciera un disparate lo dicho por Enrique Quiñónez sobre las posibilidades de la señora María Fernanda Flores de Alemán para ser candidata presidencial del PLC. Lo cierto es que, a como están las cosas, y mientras sigan saliendo a luz pública los abusos que cometió el ex presidente Alemán con los recursos del Estado para su provecho personal y familiar, cuesta mucho creer que habría una cantidad estimable de electores dispuestos a votar por la señora de Alemán.
Además, si fuera cierto que ella quiere ser presidenta de Nicaragua y que cuenta con el apoyo de un importante sector de su partido, sería muy difícil que lograra pasar por encima de otros personajes que tienen la misma aspiración presidencial, como José Rizo, Wilfredo Navarro, Eduardo Montealegre, Francisco Aguirre Sacasa y otros que seguramente saldrán más adelante.
Pero todo puede ocurrir en Nicaragua, inclusive que Arnoldo Alemán regrese al poder presidencial debajo de las enaguas de su mujer y que restablezca la corrupción que practicó cuando fue Presidente de la República de enero de 1997 a enero del 2002. ¿Acaso Arnoldo Alemán no obtuvo una masiva y victoriosa votación en octubre de 1996, a pesar de que toda Nicaragua conocía la corrupción que él practicó en la Alcaldía de Managua? Y Daniel Ortega, no obstante sus escabrosos antecedentes —inclusive la vergonzosa acusación de Zoilamérica Narváez— ¿acaso no obtuvo casi un millón de votos en las elecciones presidenciales de noviembre del 2001? ¿Quién podría asegurar que pese al repudio popular que hay ahora hacia Arnoldo Alemán y sus asociados, más adelante no podría regresar triunfalmente al poder, directamente o por medio de su mujer?
Sólo eso le faltaría al pueblo nicaragüense para terminar de hundirse en la ignominia.