San Silvestre Papa

Aníbal Gallegos B.

Hoy 31 de diciembre, final del 2002, los pobladores de Catarina festejan a su Santo Patrono, San Silvestre Papa. Desde hace 152 años se conmemora esta fiesta patronal que comienza el 28 de diciembre y termina el primero de enero. San Silvestre Papa nació en Roma en el año 270 después de Cristo, y fue educado bajo la dirección del sacerdote Cirilo.

Siendo presbítero de la Iglesia de Roma, el 31 de enero del año 314 fue elegido Papa como sucesor de San Melquiades. San Silvestre dio comienzo a la era de paz del cristianismo, pues la Iglesia acababa de salir de la clandestinidad y de las persecuciones.

Sus gracias y virtudes le granjearon a San Silvestre la simpatía de cristianos y gentiles. Su largo pontificado transcurrió paralelo al gobierno del emperador Constantino, con quien mantuvo buena armonía, ya que éste aunque, era pagano simpatizaba con el cristianismo e inclusive más adelante lo adoptó como religión oficial del imperio.

Era Constantino de carácter impetuoso, lo que en ocasiones lo llevó hasta el crimen y gustaba entrometerse en los asuntos de la Iglesia, por eso había que tener con él mucha prudencia.

Al siguiente año de haber sido elegido Papa San Silvestre, se celebró en Arles un Concilio contra los dinastas, convocados y presidido por el emperador Constantino. San Silvestre envió sus delegados y al terminar el Concilio éstos le escribieron con expresiones de gran afecto y reverencias, diciendo: “Al amadísimo Papa, unidos por el común vínculo de la madre Iglesia Católica y la caridad, y reunidos, en la ciudad de Arles por voluntad del mismo emperador, te saludamos a ti, gloriosísimo Papa, con todo nuestro respecto. Ojalá, hermano dilectísimo, hubieras estado presente en este acontecimiento, pues creemos se hubiese dado contra ellos una sentencia más severa y nuestra asamblea hubiere gozado de mayor alegría, pero como no pudiste apartarte de esas tierras, sobre la que se asientan los apóstoles, te mandamos…” y le remiten los acuerdos tomados.

Es de saber que este Concilio condenó a los herejes dinastas y su doctrina, según la cual no vale el bautizo de quienes lo reciben estando en pecado.

La Iglesia sostuvo siempre que vale el bautismo de cualquier hombre o mujer que tiene uso de razón a la vez la intención de bautizar.

En el año 325 se celebró el primer Concilio Ecuménico en Nicea, en el que fue condenado Arrio, quien negaba la divinidad del verbo, considerándolo como pura criatura.

A este Concilio tampoco asistió San Silvestre pero envió a sus delegados Vito y Vicente, que se sentaron junto al presidente del Concilio, Osio de Córdoba. Al final de la asamblea los padres escribieron una carta al Papa, dándole cuenta de las decisiones tomadas en este Concilio que fue convocado por el emperador Constantino. San Silvestre con suma prudencia los dejó actuar.

San Silvestre trabajó en silencio, sin ruido, pero su labor fue eficaz. A él se le atribuyen muchas normas de liturgias y disciplinas eclesiásticas, él dispuso que sólo el obispo podría administrar el sacramento de la confirmación a los bautizados.

San Silvestre murió el 31 de diciembre del año 355. San Dámaso dice: “Descansa como católico y confesor. Como católico porque supo conservar y mostrar la luz de su fe en tiempos de tanta herejía, como confesor porque con la santidad de su vida dio testimonio de Cristo”.

El autor es periodista e historiador.  

Editorial
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