La presencia y la beligerancia del conservatismo

Silviano Matamoros Lacayo

Cuando se analiza el panorama político actual y se vislumbra una nueva era como nación, resulta a mi juicio indispensable, social y políticamente hablando, la presencia del pensamiento conservador en el escenario político de Nicaragua.

Es verdad absoluta que el Partido Conservador conserva y disfruta su plena personalidad jurídica, pero el conservatismo debe activar su presencia y su beligerancia en el desarrollo de la política nacional, porque en este sentido poco o nada se está haciendo dentro del partido y la influencia conservadora está ausente en la política.

La filosofía conservadora anclada en principios éticos y patrióticos puede haberse visto en el pasado como anticuada pero los acontecimientos políticos del momento apuntan en esta dirección y las prácticas políticas mañosas, corruptas y desprovistas de valores que han caracterizado a los políticos del presente, están cada vez más, en mi opinión, de capa caída para el futuro de la cultura política nacional y de la clase de país que se desea construir.

El pueblo no puede seguir viendo como buen político al saltimbanqui partidario, oportunista y corrupto que practica costumbres contrarias a la ética política. El pueblo nicaragüense al fin se está dando cuenta y convenciendo, a golpe de realidades, que los malos políticos resultan sumamente costosos y que continuar jugando con los corruptos con carisma patriotero que se eligen ciegamente cada 5 años en la ruleta electoral, pueden significarle al pueblo, pobreza, falta de trabajo, promesas incumplidas, falta de salud y educación para todos, y atraso por muchos años.

Es verdad probada que la corrupción, la incondicionalidad personal, el amiguismo elevado a caudillismo, el centralismo partidario, debilitan la democracia y a la institucionalidad, que son principios necesarios para gobernar bien y construir la democracia de un país.

El conservatismo no es un nicho de santos, pero los principios y la filosofía que lo orientan tienen mucho de la espiritualidad y ética que tanto necesita Nicaragua. Por ello el conservatismo es un elemento importante de la política nacional y del pueblo en la construcción del futuro.

No se trata de enarbolar románticos conceptos conservadores del pasado, carentes de modernismo y actualidad, aferrados a esquemas arcaicos y anacrónicos, sino de sentar las bases y la estructura de un nuevo partido, con un nuevo concepto, inspirado y construido con hombres limpios, patriotas, organizadores y serios que seguramente tenemos en Nicaragua.

Sí, estoy seguro que hay muchos hombres dentro del conservatismo con esta nueva visión, hombres con suficiente formación moral y educación profesional para comprender estos retos. También hay capitales conservadores limpios que pueden aportar apoyo patriótico responsable sin condicionamientos ofensivos para el partido que le pueden dar solidez económica al partido para desarrollarlo internamente en forma institucional y democrática.

El pueblo conservador de Nicaragua está esperando que surja entre sus hombres esa chispa organizadora de vida dentro de su partido. Pero debe también aceptar que la única manera de crecer sin condicionamientos económicos, es mediante la independencia y la autonomía de las finanzas partidarias. Todos los conservadores deben aportar económicamente al tesoro de su partido dando y no pidiendo, creando mística y conciencia ciudadana responsable, porque de los conservadores el que menos tiene puede prestar su presencia al pensamiento conservador en los actos políticos del partido sin cobrarle.

Es, pues, ahora el momento del conservatismo, todos los conservadores deben abocarse al reto de organizarse en toda Nicaragua. Los jóvenes, mujeres, hombres y mayores, en todas sus ciudades, municipios y comarcas deben alzar la voz y organizarse. Todos los que viven con el conservatismo en sus conciencias deben pasar de las palabras a los hechos y abrir las puertas del espíritu y de la acción para aportar recursos, ideas, etc., que hagan posible la supervivencia del conservatismo.

El autor es ex presidente del Partido Conservador
de Nicaragua  

Editorial
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