La votación del dictamen que recomienda desaforar al ex presidente Arnoldo Alemán, al diputado nacional David Castillo y a la diputada al Parlamento Centroamericano Marta McCoy, para que puedan ir al juzgado a demostrar su inocencia ante las acusaciones de corrupción que les imputa el Gobierno, o si son culpables para que reciban el castigo merecido, debería efectuarse en el curso de los próximos tres días, es decir, antes de que concluya la presente Legislatura de la Asamblea Nacional.
En efecto, este domingo 15 de diciembre termina el período de sesiones ordinarias del Poder Legislativo, pues, según el artículo 2 del Estatuto General de la Asamblea Nacional, esta “se reunirá en su sede, Managua, capital de la República, en sesiones ordinarias que se efectuarán del 10 de enero al 15 de diciembre de cada uno de los cinco años de su período…” La Asamblea Nacional podría sesionar de manera extraordinaria en el receso que va del 16 de diciembre de este año al nueve de enero próximo, pero en ese caso no sería posible tratar puntos que hubieran quedado pendientes de la Legislatura anterior.
Según el artículo 138, acápite 31, de la Constitución Política de la República, la Asamblea Nacional está facultada para: “Celebrar sesiones ordinarias y extraordinarias”; y su Estatuto General (artículo 27, numeral 2) autoriza a la Junta Directiva a “convocar y presidir sesiones extraordinarias”. Pero el mismo Estatuto establece, en su artículo 47 que: “Las iniciativas de ley presentadas en una legislatura y que no fueron sometidas a debate, serán consideradas en la siguiente legislatura”. El Estatuto no menciona los asuntos que no son propiamente iniciativas de ley (como la solicitud de desafuero) y que no fueron sometidos a debate en la correspondiente legislatura, mas la lógica jurídica y el principio de la analogía indican que en este caso se debe aplicar la misma regla que se usa para las iniciativas de ley.
Por otro lado, el Presidente de la República también puede solicitar a la Asamblea Nacional que celebre sesiones extraordinarias, pero sólo para debatir proyectos de ley urgentes. Ciertamente, el artículo 150, numeral 7, de la Constitución Política señala expresamente que es facultad del Presidente de la República: “Solicitar al Presidente de la Asamblea Nacional la convocatoria de sesiones extraordinarias durante el período de receso de la Asamblea Nacional para legislar sobre asuntos de urgencia”, o sea leyes que el Jefe de Estado considere que no pueden esperar hasta el año entrante. Y por lo tanto no puede pedir que haya sesiones extraordinarias para tratar temas de arrastre y mucho menos si no tienen carácter legislativo.
Además, el próximo 9 de enero la Asamblea Nacional deberá elegir a su nueva Junta Directiva, pero si antes de que termine la presente legislatura no se rompe el empate que ha impedido votar el desafuero de Alemán y compañía, tendría que haber una nueva negociación parlamentaria para la elección de los nuevos directivos y entonces el punto del desafuero tendría que ser engavetado de manera indefinida. Inclusive, en un escenario como éste es posible —o más bien sería inevitable— que la bancada sandinista se entienda de nuevo con la bancada liberal que se mantiene fiel a Alemán, y si así ocurriera, la bancada azul y blanco que apoya al Presidente Enrique Bolaños quedaría prácticamente anulada y marginada.
Al Presidente Bolaños se le critica porque no ha podido conquistar el suficiente número de diputados liberales para desaforar a Alemán y culminar exitosamente este capítulo de la lucha contra la corrupción. Pero si se considera que el arnoldismo es como una sólida asociación mafiosa y que cada diputado liberal fue cuidadosamente escogido precisamente para que a toda costa se mantuviera fiel a su capo político, es mucho en realidad lo que logró hacer el Presidente Bolaños al quitarle algunos parlamentarios a Alemán y auspiciar la bancada azul y blanco que lo defenestró de la presidencia de la Asamblea Nacional.
No obstante, si en los tres días que quedan de la Legislatura de este año no se consigue la mayoría para desaforar a Alemán, el Presidente Bolaños perdería todo lo logrado en la lucha contra la corrupción y aparecería como derrotado por la mafia de corruptos.