La importancia del liderazgo en el Ejecutivo

Violeta Auxiliadora Pérez Guadamuz

La forma en que ejerce el liderazgo el titular del Ejecutivo es uno de los determinantes fundamentales de la realidad social de un país. El líder asume el papel de guía, orientando a sus seguidores a la consecución de un objetivo particular, convirtiéndose así en piedra angular para la construcción de la estructura social de la nación.

En un primer momento, el ascenso al gobierno era determinado por el apoyo externo, pero a medida que se consolidó la estructura de grupos o bloques de poder, el apoyo de los mismos también se volvió imprescindible.

De un extremo a otro de las ideologías, nuestros líderes mantuvieron su hegemonía durante largo tiempo, y su caída, fue producto de la dispersión de ideas contrarias a su discurso entre la sociedad civil, generando una amplia aceptación del cambio y conduciendo a la emergencia de nuevos líderes, que llegaron a ostentar el cargo más elevado.

En la actualidad, cuando el concepto de democracia ha adquirido un nuevo significado, el papel de líder y la forma de sobrevivir como tal resulta más complejo. Aún cuando, la actuación del líder y sus habilidades personales, son ahora menos oscurecidas por el majestuoso aparato de gobierno; el apoyo externo, el apoyo del bloque al que pertenece; conocido como Partido, y el apoyo de los diferentes grupos representativos de los intereses nacionales; continúan ocupando los primeros lugares en importancia.

Desde ese punto de vista, podemos entender que nuestro país enfrenta actualmente una crisis de liderazgo provocada por el debilitamiento de nuestro Ejecutivo por diferentes razones: la división a lo interno de su partido; el poder residual de líderes anteriores y las negociaciones entre ellos para conservar espacios en el aparato de gobierno; y finalmente, el esfuerzo continuo de figuras representativas que esperan generar simpatía entre los ciudadanos, que podría ser aprovechada en períodos electorales siguientes.

Como una reacción a la crisis que cuestiona su capacidad de mantenerse como líder, el Ejecutivo ha emprendido una serie de acciones orientadas a ganar el apoyo de la sociedad civil, demostrando su intención de cambiar la forma en que tradicionalmente se ha ejercido el gobierno. Ésta ha constituido su estrategia fundamental para debilitar el poder conservado por quienes han sido líderes y mantienen ciertas cuotas de poder, que además, al ser posicionada en el foco de atención de la comunidad internacional, le ha atraído la simpatía de otros líderes.

En el contexto internacional, suscitado después de los ataques del 11 de septiembre, el liderazgo no puede restringirse a las fronteras del país, pues el silencio ante ciertos temas puede ser entendido como negativa a participar en los asuntos que ocupan a las grandes potencias. Es en ese sentido, que el liderazgo orientado hacia fuera, implementado por el Ejecutivo, nos ha aportado alianzas que pueden convertirse en apoyo económico para la situación económica inestable que enfrentamos en la actualidad.

Sin embargo, a lo interno del país, el Ejecutivo aún enfrenta dos retos importantes para fortalecer su figura de líder: el primero de ellos, proteger su imagen ante la influencia excesiva o injerencia de alguno de sus aliados en asuntos que conciernen exclusivamente a la nación, lo que podría restar los puestos ganados ante la opinión de la sociedad civil. Al mismo tiempo, debe cuidarse de los ataques procedentes de otros líderes, que en su lucha por no perder espacios, pudieran arrastrarle en su caída.

El segundo reto que enfrenta, es continuar ganando aliados en otros bloques, que deben ser escogidos, separando aquéllos que se interesan en tomar de él cuotas de poder para alcanzar sus objetivos, de los que realmente tienen interés de apoyarle en la construcción de una estructura de gobierno responsable, transparente y orientada al desarrollo. En este punto, sería provechoso avanzar en la despartidización de los poderes y administración de los entes del gobierno, para garantizar que su actuación esté alejada de intereses políticos.

De la forma en que el Ejecutivo logre superar esos retos y se posicione como único líder dentro de su mismo bloque, entre los diferentes grupos, y los ciudadanos; dependerá el establecimiento de una estructura de gobierno estable, capaz de superar paulatinamente los problemas económicos de Nicaragua, y colocar al país en la ruta al desarrollo.

La autora es master en administración y políticas públicas.  

Editorial
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