Ary Neil Pantoja*[email protected]
Recientemente la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución, mediante la cual obliga al Gobierno de Bagdad a someterse a una inspección, con el fin de determinar si en territorio iraquí se fabrican armas de destrucción masiva y, de ser así, proceder al desmantelamiento de las fábricas y de las mismas armas.
La resolución es buena, siempre y cuando, la misma sea aplicable a otros países del mundo donde se conoce públicamente que se construyen armas de destrucción masiva, como el caso de Israel, la India, Turquía y Pakistán, sólo para poner algunos ejemplos.
El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente George W. Bush, es el mayor impulsor de esta iniciativa. Bush, como decimos en buen nicaragüense, está que rasca por atacar masivamente a Irak con el objetivo primario de terminar con el gobierno que Sadam Hussein encabeza desde hace ya dos décadas.
Por naturaleza, los seres humanos –especialmente los nicaragüenses-, somos muy dados a olvidar la historia y cabe recordar que Hussein es el líder de un régimen que tuvo mucho apoyo militar de Estados Unidos a finales de la década de los 80, cuando Irak enfrentó al Gobierno de Irán en una guerra que dejó mucho daño y dolor.
Siendo así, quien proveyó gran parte de la tecnología y el poderío militar con que hoy cuenta Sadam Hussein, fue el mismo Gobierno de Estados Unidos, encabezado primero por Ronald Reagan quien tenía como vicepresidente a George Bush –padre del actual mandatario estadounidense–, quien continuó con ese apoyo militar. Se podría decir, paradójicamente, una herencia de padre a hijo.
Dicho todo lo anterior, debo suponer que la ONU debería aprobar una resolución aplicable directamente a Estados Unidos o a cualquier otra nación que tenga la capacidad de fabricar armas de destrucción masiva. ¿Por qué no se hace? ¿Acaso hay garantía del régimen de W. Bush de que en su territorio no se fabrica este tipo de armas? ¿Cuánta de la tecnología que tienen los países que sí construyen estas armas –aparte de Irak–, tiene su origen en los Estados Unidos de América?
Insisto, es correcta la resolución de la ONU de inspeccionar Irak y destruir cuanta arma peligrosa para la humanidad se encuentre en ese territorio, pero también que la resolución se convierta en un mandato universal de la ONU que deban acatar los países miembros de la Organización. ¿O es que acaso las bombas de Hiroshima y Nagasaki lanzadas por Estados Unidos, no eran armas de destrucción masiva?
¿Estamos seguros de que bombas como esas, o peores, no se fabrican en suelo norteamericano u otro país afín a Estados Unidos?
De no pasar la inspección y aprobarse un ataque masivo contra Irak, los “aliados”, deben asegurarse esta vez de lograr el supuesto objetivo de sacar a Hussein de suelo iraquí, para no estar repitiendo cada año la misma cantaleta y ejecutar guerras rápidas con el simple fin de aumentarle cuatro centavos al petróleo o, por qué no, se adueñan de una buena vez del petróleo iraquí y a ver a qué otro país le hacen la guerra después.
*El autor es periodista.