Carlos De León Guevara E.*
Hu Jinatao ha tomado las riendas de una nueva clase, una nueva generación donde se lleva a cabo la primera transición civilizada desde que el partido tomó el poder en 1949.
Mirando de cerca y a sus alrededores, Hu no desestima de mantener su posición donde más de 2.000 delegados respondieron con efusivos aplausos cuando se anunció la nueva elección del Comité Central.
Lo bueno de esto es que China ha tomado un nuevo rumbo, y es histórico ya que no se trata de un cambio de dirigente sino porque se harán drásticos cambios en la Constitución.
Los empresarios podrán entrar en territorio chino, donde darán un gran impulso a la economía; irónicamente antes se les señalaba como capitalistas, hoy el pueblo de China conocerá lo que es una economía libre de mercado.
El Partido Comunista de China está dando pasos más firmes con su pueblo, más consciente, acercándose a la realidad mundial, esto lo llevará a reformar su economía y a reformas de su partido en el poder, a excepción de Chiang Zemin que se queda al mando de la Comisión Militar Central.
El Parlamento chino tendrá la última palabra ya que es el único órgano que puede decidir si Chiang Zemin permanecerá al frente de las Fuerzas Armadas más grandes del mundo.