Día internacional de la filosofía

Juan Bisci Cuadra [email protected]

El día de hoy, 21 de noviembre del 2002, la UNESCO está celebrando el día internacional de la Filosofía, en su sede central, París, Francia, como en cada país miembro, en todo el mundo.

Quienes nos hemos alimentado asidua y constantemente de sus enseñanzas, hemos aprendido una gran lección: que el conocimiento que continuamente nos propone esta ciencia, excede la capacidad que cada uno tiene para abarcarlo en su totalidad.

Por eso mismo, nunca como hoy en día las máximas socráticas del “conócete a ti mismo”, como el “yo sólo sé que no sé nada”, vienen a dar en el meollo de la problemática más importante de nuestra época: el conocimiento del ser humano y la gran información desordenada que éste recibe por doquier a través de los medios de comunicación y por la escasísima iniciativa propia.

Personalmente creo que el renacimiento de la filosofía el día de hoy se debe, más que todo, al efecto del derrumbe de las ideologías de corte marxista. El nuevo camino que se nos presenta ante nuestros ojos, es aquel que, desde antaño, hacía desvelar a los grandes pensadores de la antigüedad.

Estos titanes del pensamiento fueron los que verdaderamente han cambiado la historia, precisamente porque nos enseñaron que las “ideas”, por su naturaleza, específicamente trascendental y humana, son las que ha provocado los cambios y las revoluciones sociales y culturales en toda la historia de la humanidad civilizada.

Ahora, más que nunca, necesitamos acudir a la ciencia más grande que ha creado el ser humano sobre la faz de la tierra, la llamada “madre de todas las ciencias”, para descubrir lo que profundamente ésta ha buscado, en todo tiempo y en todo lugar, a saber, la “sabiduría”.

Esta es, a mi manera de pensar, la dimensión que debe recuperar la Filosofía en todo el mundo. No un conocimiento de tipo ideológico al servicio de un proyecto, ya sea, social, político, económico o religioso, sino más bien al servicio de la verdad y el bien del ser humano. Una concepción filosófica del hombre no puede solamente basarse en una dimensión meramente económica o política, sino que debe rebasar esas esferas para encontrar lo más grande que hay en él como es su “dignidad” y su capacidad de ser cada día más inteligente y mejor desde el punto de vista de su vida y sus costumbres.

La exaltación del ser humano en todas las dimensiones de su ser (intelectual, moral, psicológico, económico, político, cultural, social y espiritual) debe ser la meta suprema de todos aquellos que aspiran a lo mejor entre las cosas mejores que nos ofrece esta vida.

Solamente con esta concepción nueva de la Filosofía es posible sacarla de los libros empolvados de las viejas bibliotecas y dejar sentado, de una vez por todas, que los filósofos no somos ni seremos jamás personas despreocupadas de los problemas de cada día.

El autor es asesor general de la Reforma Educativa del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.  

Editorial
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